El Patio
Cuando era pendejo
había otros pendejos que me hinchaban
las bolas en el patio
de mi escuela primaria.
No podía
hacerles frente a todos;
esas risas, esas caras,
esos blancos guardapolvos
y yo, sin hacer nada;
yo deseando irme a mi casa.
Era el gordito pelotudo,
el blanco de las burlas
y de todas las patadas;
el único que no podía
joder a nadie,
burlarse de nadie:
Ése era yo.
Así se fue formando mi carácter.
Así formé mi tendencia
autodestructiva.
Qué decirles! Aún hoy tengo ganas
de volver a ver a alguno
de esos giles,
a alguno de esos pibes
que tuve que aguantar en mi niñez
en el patio de mi escuela primaria.
Que les haría?
Supongo que tal vez
los miraría un largo rato
tratando de hacerles entender
que aquel gordito,
aquel pelotudito ya no existe;
tratando de hacerles entender
que ahora puedo reaccionar
y que aún hoy tengo ganas
de matarlos,
de cagarlos a trompadas.
Cuando era pendejo
había otros pendejos que me hinchaban
las bolas, se reían en mi cara
y yo, sin hacer nada,
con miedo a reaccionar, con miedo
a lastimar realmente
a alguno de estos pibes
me escondía detrás de la maestra
y era al pedo porque
la maestra estaba siempre
de su lado.
(”Vaya al aula, niño,
y dejesé de molestar”)
Qué será de aquellos niños?
Probablemente hoy sean médicos,
abogados, aviadores, ingenieros;
probablemente sean soldados,
jugadores de rugby, diputados,
o quizás la vida simplemente
los haya barrido a un lado
y sean mendigos
o tipos grises y mediocres como yo.
Pero yo no puedo decir nada
excepto que siento que aún hoy
seguimos siendo niños,
ahora en otro patio,
ahora en otra escuela;
siento que no hay nada
que sea más cruel que un niño
como aquellos que me hinchaban
las bolas en el patio
de mi escuela primaria.
Me llevó años poder superar aquello.
Hijos de puta.
Volvamos a encontrarnos:
Hoy me siento preparado
Etiquetas: puta madre, mellon collie, patio, acoso escolar, bullying, putos, guardapolvos, forros, golpes, niñez
