La otra Zurda
Mentí, mentí que algo queda. Hablá, hablá aunque sea boludeces, porque es mejor quedar mal parado a pasar inadvertido. Inventáte historias, decíles acerca de la pasión que te consume y de tus planes de convertirte en una estrella, aún a cuenta y riesgo de tu propia vida. Hablá sin parar, pero pausado; impostá la voz y contáles acerca del fuego que tenés adentro y que un día explotará en miles de soles cuando logrés trascender…
Mantené una postura escéptica con la gente que te dice que no todos los sueños se realizan, así el golpe de saber que era verdad será tan grande que vas a optar por el suicidio en cuanto asumas la triste realidad.
Comprá muchos manuales de autoayuda, hacé carne las frases más optimistas y llevalas a la práctica en cada uno de tus actos cotidianos. Si no podés hacerlo, por lo menos pronunciá esa frase en cada comentario que hagas (ejemplo: Cada uno es artífice de su propio destino).
No te pares cerca de los perdedores, de la gente fea o con defectos, y mucho menos de aquellos que no gustan de la fiesta perpetua: esa gente es la que puede hacerte ver que por las tuberías sólo baja mierda…
Desconfiá de la gente que te da consejos. Son la peor barrera que se interpone entre vos y tu estrellato. Hacé caso omiso de quien quiera poner tus pies en la tierra y te diga que así no vas a llegar muy lejos.
Intentá pasar por rico, aunque en verdad sólo seas un pobre muerto de hambre. La aristocracia suele confundir a gente pobre entre sus pares. Hacé de esto un ejercicio, que quizá un día hasta te cases con un Blaquier.
Intentá olvidar tu pasado, tus costumbres, y avergonzáte de tu familia y de sus hábitos horribles. Renegá de lo popular, observá atentamente pinturas de Xul Solar (y trata de encontrar defectos en los trazos), escuchá a Betth Gibbons, y si te da el cuero, intentá con el jazz.
…Y cuando vuelvas a tu inmunda pensión y te duermas, soñá con todo lo que nunca vas a tener a menos que seas trepadora o taxi- boy.
Como decía el tipo de la foto: “Cuando te despiertes a la mañana siguiente, no te mires al espejo ni veas lo que se lleva el agua del inodoro”.
