La Zurda

Hay, también, personas que pueden sacarte de quicio con sólo decir una palabra. Personas que creen que tienen a Dios agarrado de las bolas, y que han superado todos los obstáculos posibles en su carrera hacia la superación definitiva. Personas que, en definitiva no agregan nada nuevo a tu inseguridad, sólo más dudas y temores. Y hay personas distantes. Y hay personas distintas.
Hay personas que no sienten el fuego que los consume, porque se coimean y se queman con boludeces. Gilitos embanderados que todavía portan la bandera del amor en serio, y se caen de jeta contra el piso cuando tienen que asumir que todo lo que se da, se da por interés. Hasta el amor, mi amor.
Hay profesores, auténticos profesores y profesoras de la vida, que creen que las han vivido todas y ya están de vuelta por haber dormido dos veces en la plaza; hay boludos que creen que esa chapa de mendigos juega a favor, cuando lo único que hace es arruinar el expediente, el currículum de vida…
Hay papitos y mamitas que se sienten glamorosos cuando un sábado a la noche cumplen el objetivo de dos transas “and a mail box adress”; boludeces de disco, boludeces de pendejos sobreactuadas hasta el hartazgo por campeones y campeonas de cumpleaños, boludos de casi treinta intentando parecer de dieciocho; la culpa no es del chancho, el único culpable es nuestro dios de pacotilla…
Las arrugas no deberían ir incluidas en el combo… las arrugas no combinan con la disco, mi señor…!

Ah, y también están los que te dicen cuáles son los defectos que te anulan, los divos del psicoanálisis, los miedosos de su propia existencia y de sus propios fantasmas; ésos que necesitan de un tercero en concordia que les hable acerca de sus propias mierdas y que encima les cobre un fangote; los muy distintos, los poetas zen de principio de siglo, que Bucay, Cohelo y Buscaglia mediante, intentan ponerle flores a ese jardín de caca en que se van convirtiendo sus existencias… otarios de autoayuda que intentan aferrarse desesperadamente a la vida como al último recurso, como si fuera lo único que salva.
La vida. Que joda, no?
“Hay personas que toleran el alcohol de una forma sobrehumana” , dice el poeta de la zurda. “Más bellas que el amor de Dios”.
Y tiene razón.
Pero esta otra gente de la que hablo, no me jode para nada, porque yo soy uno del montón.
Y vos también.
O a lo mejor yo sepa algo que ellos no.
Y vos tampoco.

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