Cinco minutos

teza

Tengo cocinados
los primeros diez
recuerdos de mi infancia.
Los pasos de mi padre,
a quien nunca hubiera conocido
si no hubiese sido por su sombra,
que siempre andaba dando vueltas
por la casa
buscando algún motivo para irse,
los olores
de los libros de mi madre;
sagrados refugios
a prueba de odio
a prueba de todo
en los que crecí, viví y morí
todo lo que tuve que nacer,
vivir,
crecer,
y morirme finalmente
El trayecto de mi casa hacia la escuela,
casi siempre interrumpido
por algún compañerito que buscaba
liberarse de la mufa
cagándome a trompadas contra el suelo;
la voz de mi maestra,
tan blanca, tan pura, tan exacta,
corrigiéndome,
burlándose,
acomplejándome;
haciéndome incubar ese odio
que me guardé hasta hoy
y que sé que no voy a olvidar,
ni en un millón de vidas,
ni loco,
ni soñando.
El encierro.
Dentro de mí. Allá, adentro.
El encierro que yo mismo
me empeñaba en fabricar,
que yo mismo me buscaba,
que y mismo me había fabricado.

Tengo cocinados
los primeros diez instantes:
El patio de la escuela en los recreos,
las burlas y el miedo que sentía
por todos esos niños,
los regresos a mi casa,
llorar
llorar,
sentir la fiebre,
estar en cama,
no querer más,
‘ya basta, ya basta’,
y volver después,
a mirarlos, el día posterior
como si nada;
los desayunos en la cama,
las tostadas con manteca,
el café,
la mermelada;
el saber que estando en cama
era seguro, era mi casa.

Eso.
El saber que estaba en casa.

El techo. Mi sitio de mirar.
El lugar perfecto
para ver sin ser mirado.
El lugar perfecto
para pensar y preguntar
¿a Dios?
por qué era así de malo,
por qué era todo así de malo.

Los cuentos de Swift, las vidas
de los próceres y santos.
El tesoro de la juventud,
saber después
que si no era yo, si no me levantaba
mi vida entera habría de ser
una niñez de mierda,
prolongada.

De quién estoy acordándome a estas horas?

No sé. Y ya no importa.

Siempre es mejor olvidar.

5 comentarios para “Cinco minutos”

  1. Parece que hubiéramos padecido las mismas experiencias escolares, lo curioso es que la infancia regresa en una trama agridulce, donde es muy dificil despegar los buenos recuerdos de los peores horrores. Quizás a la distancia resulten nimios, pero para un niño desprotegido y sensible fueron sin duda ominosas situaciones.
    Al regresar no encontraba precisamente un refugio, sino una amenaza: esa casa de madera que se llovía y que quedaba a merced de un eucaliptus que crujía como un gigante enojado fue una fábrica de pesadillas cargada de avispas, silencios y astillas incrustadas en las uñas tras horas de encierro y penurias. Tim Burton tranquilamente podría filmar mi niñez.

  2. Lilith Dijo:

    Descarnado es la primera palabra que me viene de las tripas acabada la lectura (de lo tuyo y de lo de Walterio) y este regusto de culpa por haber tenido una niñez que, hasta que desbarrancó, fue impunemente feliz.
    Podría decir algo más, pero no tengo ese derecho.

  3. Que post interesante!! Uf…bueno, a juzgar por el dolor que a veces los niños (En nuestra niñez) causan, es muy entendible el texto. Los niños son crueles, pero también son inocentes.
    No se, a mi de chica también me traumaron varias/os y si lo recuerdo, me acuerdo que en ese momento me sentía mal. Pero ahora…es todo diferente. Y no se hasta que punto es tan bueno haber crecido.
    A veces preferiria que me vuelvan a decir todas las cosas en la cara y no por detrás (como si lo hacen los grandes). Y a veces me siento muy bien, porque siendo grande uno tiene la posibilidad de elegir, no tiene que pedir permiso, y estamos en total libertad de mandar a la mierda a quien querramos (pero con respeto).
    Es importante detectar que las personas que en un pasado influyeron, no tienen porque inmiscuirse en tu presente!:).
    Te mando un abrazo!! Cuidate!!!

  4. Es necesario recordar. Para no repetir el plato. Para defenderse. Para partirle la cara al infeliz que te lastime. Para defender la alegría.
    Y es bueno saber que te has levantado y desde aquí puedes dejar el encierro y gritar un poco.
    Un abrazo fuerte para ti, y un beso para aquel niño asustado.

    Pst.En el cole, me hubieras caído muy bien, lo sé.

  5. Hola a todos: Podría decir “No les voy a contestar a uno por uno porque estoy de vacaciones y no tengo tiempo para esto” pero la verdad es que “No puedo contestar porque el tema me ha movilizado tanto durante y después de mi niñez que no puedo hacer mención a esto sin sentirme un tanto mal”
    De todas maneras, muchas gracias por sus comentarios (Walt, de verdad que te entiendo), y les mando todo mi amor.
    Gracias a todos. Por venir y por comentar.
    Besos.

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