si te fijás bien,
ya no ando dando vueltas
por esos sitios que solía frecuentar
la última vez que vos me viste,
la última vez que vos y yo
nos encontramos.
a decir verdad,
me encerré hace unas semanas
en una caja imaginaria
de forma regular,
sin huecos.
imaginaria,
de cartón,
o de lata,
o de madera
o de plástico,
encerrado con mis pornos
y mis mates
y mis fobias
y mi gato,
con direcciones de amigos
que hace tiempo que no veo
pero que algunas veces llamo,
encerrado con una guitarrita,
las milagrosas pastillitas,
los vasitos que vacío
y los recuerdos flacos,
esos
en los que yo te respondía
-”gris”-
cuando vos decías
-”cielo despejado”-,
o en los sueños terminados
que no tengo ganas de contar
y que nunca debimos comenzar
para después
hacerlos mierda,
dejarlos inconclusos,
olvidados,
muertos
y enterrados
como yo,
que hoy me encierro
en una caja regular,
imaginaria,
de cartón,
de lata,
de madera
o plástico
y como las luces
de un cine de pueblo
que da la última función,
apago de a poquito
las pocas luces que me quedan.
así como yo,
que hoy me entierro,
me hago mierda,
me olvido de vos y de mí mismo
y me apago.






