Archivos para abril, 2010

trampas

Publicado en El mismo verso, Lo siento, Otras cosas, Shéneral con etiquetas , , , , , , el 20 abril, 2010 por nene

 

a veces,
el dedo omnipotente
de dios, o de quien sea
que haya inventado
el juego éste que jugamos
se posa sobre vos,
sobre tus hombros
y te da el respiro necesario,
y te salva de alguna que otra
atrocidad,
pide pido para vos,
te da un descanso.
así,
las voces más insoportables
no suenan tanto en tu cabeza
y los días ya no pasan sobre vos
y el tiempo va a tu lado.
canciones de rock,
libros prestados,
camisetas de algún club
que ni siquiera conocés,
sueños pausados;
todo resulta familiar
y conocido,
todo es justo a la medida
de tus sueños
todo tiene la métrica precisa
y todo está afinado.

(entonces, de nuevo
la trampa que vos mismo
te ponés:
la sensación de haber errado,
de apostar a lo incorrecto,
de haber marcado el número
de la “sucursal tranquilidad”
y haberte equivocado.)

paseo

Publicado en El mismo verso, Lo siento, Shéneral con etiquetas , , , , , , el 6 abril, 2010 por nene

qué es lo que habré sentido yo
para ya no olvidar más
lo que me comprimía
aquí, dentro del pecho
y me dolía dulcemente?
qué habré sentido yo,
mientras los grises
iban y venían,
mientras se disolvían
y ni siquiera me aturdían
esas viejas, eficaces
trampas cotidianas de la mente?
qué quise decir,
que ni siquiera tuve miedo
de estar encarcelado
entre tanto cielo, tanto azul
y tantas libertades,
que ni siquiera tuve miedo
de estar fuera de casa,
escuchando insultos,
ruidos,
obscenidades?
qué habré sentido aquí,
dentro de mí
y que me lastimaba así,
sin lastimar,
y me dejó ahí, entre tanta gente
sentado sin hablar?

qué fue
lo que yo sentí al mirarte
sin ver que ya cruzabas esa esquina,
que casi estabas en mi vida;
qué fue lo que sentí, que me escapé
cuando casi estabas por entrar?

los restos

Publicado en El mismo verso, Lo siento, Otras cosas, Shéneral con etiquetas , , , , , , , , el 1 abril, 2010 por nene

yo tenía de mi lado las audacias,
las mujeres más livianas
y el amor a contrapelo;
la suerte que tentaba
si fallaban los milagros
y los bares de paso
y los dealers y los telos.
yo tenía una bici
en la que hacía mis asuntos
y entradas al urgencias
“tucutún tucutún”
con el cuore galopando,
 las amigas que marcaban
con el taco el contrapunto;
el alma y las pelotas
con hielitos en un vaso.
yo tenía los amigos imposibles
y los límites: al oeste Villa Urquiza
y al norte con Maldonado,
yo tenía el cementerio San Vicente
cortando a Barrio Acosta
hasta la casa del Marquitos
si andaba medio cagado.

hoy no tengo más que los recuerdos
y las rifas que perdí
y las ansias que me gano;
las lágrimas que quedan
y el miedo a despertar,
el rivotril, el octanyl
y los whiskies asquerosos
o los vinos de diez mangos.

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