(*)
vas por donde
aquella nada vuelve el gris
hacia un cielo sin razón
que se dice y que se invierte.
tomás el cauce
del deshielo, y de sus ríos
se hace un nuevo amanecer.
-”quema! quema!”-,
gritan asustadas,
en el patio las guagüitas.
-”y yo quién soy ? yo quién soy?”-,
les respondo,
oscilando acobardado.
ya no sé pensar más
mundos que éste,
el que te siento.
ya no sé callar,
soñar o estar despierto.
tal vez
me esté obligando
a mí mismo a comenzar.
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20 junio, 2011 a 16:18
Y está donde
recobro un oro olvidado.
Una luz que inquieta.
No hay borde por ahora.
La garra
no.
Espera una danza tras unas puertas oscuras
que son la madera
de la boca que me llama
y me dibuja
tan hoja
que aún no sé pensar.
16 julio, 2011 a 13:27
Cuánta luz
17 julio, 2011 a 04:04
demasiada luz. “muy mucha” luz.