…and help me to end the day.


ey ey ey!
desacralizad a vuestros padres, ja!

invítenlos a un vino! déjenlos ver el fulbo con ustedes!
y si se van, no derramen una lágrima!
la suma de los miedos, y todos los deseos
que no van a cumplirse
vienen de ahí,
vienen de ellos.
entonces,
invítenlos a un vino
blanco. chardonnay.
y cuando suban al próximo micro,
o a un avión,
o al ferry que se ve flotando a la deriva,
allá en el puerto
no viertan puta lágrima.
ellos entenderán que los adioses
son mejores,
impecables,
más hermosos,
más brillantes
si no tienen ni una mancha de nostalgia.
cortos. efectivos.
abrazo y: “buen regreso a casa”.
y si queda algo que decir,
es porque no debió ser
nunca dicho.
un vino y un adiós.
y de regalo, un par de discos.
y entender que “te quiero”
a veces es mejor decirlo sin decirlo.
con el alma.
sin palabras.

2 comentarios hacia “…and help me to end the day.”

  1. Excelente

  2. Pamela: Gracias, che Pamela. Y bienvenida por acá.

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