Archivos para excesos

little sister

Publicado en El mismo verso, Lo siento, Otras cosas, Shéneral con etiquetas , , , , , , , , , , el 6 agosto, 2010 por nene

a hermanita S.V.V.

no no no no no,
no esperés amigos en el centro
que te acompañen hasta casa
cuando todo salió mal;
no existe el alma hermosa
que te guíe hasta tu cama,
que te acompañe hasta tu cama
cuando todo lo que has hecho
es vomitar
y vomitar
y vomitar en ese bar.
no existen los amigos
cuando ves todo deforme,
cuando ves que te estás yendo
y te vas,
te vas,
te vas;
nada puede traerte acá de vuelta,
ya no hay sitio para vos acá,
ya no hay lugares,
no hay asientos disponibles.
para vos, ya no hay lugar.

decíme: es verdad que estás tan mal?
decime: es verdad que caminaste
por todos esos sitios
que me marcan tus heridas?
decime quién carajo fue
el que te hizo
tan dura y desconfiada,
tan cínica?
decíme, hermanita:
quien fue el que lastimó tu corazón?
quién fué el que masticó tu realidad?

(yo sigo pensando que el amor no existe como tal, como ya te repetía aquellas veces. sigo pensando que sólo estan las voluntades que se juntan y que un buen día como tantos, finalmente se acostumbran. otro circo de mentiras y de excusas y de dudas, otro circo para querer creer que sí, que existe un sentimiento un poquitito más allá. y sigo pensando que sólo existe el hombro que se pone sin dudar.)

pero no no no no no;
no esperes ni amigos
ni paz, ni amor divino.
no esperes ese bondi
que creés que va a pasar.
ya no existe ni el perdón
ni los castigos;
todo ahora es fuego amigo,
el dedo acusador
de los que dicen
que te quieren,
y que saben
qué medicamento recetar.

seguís viendo todo mal?
hermanita; vos ves todo deforme?
no pensás
que ya es momento de parar?

dame la mano:
yo te ayudo a que no duela
dejar de delirar.

disco baby disco

Publicado en Shéneral, Música, Otras cosas, Lo siento, El mismo verso con etiquetas , , , , , , , , , , , el 22 marzo, 2009 por nene

disco
qué son estas luces que me queman y me obligan a mirar la oscuridad y  bajar la vista y caminar entre personas que parecen no mirarme (o mirar sin verme) y estos pies, que no me llevan a otro sitio que no sea un baño inmundo adonde vomitar los miles de litros que he bebido, de alguna u otra cosa que me obligue a dejar de recordar?
hace calor, hay mucha gente y he perdido a mis amigos; hay un ruido a máquinas que mata y son tonos iguales, idiotas, insoportables y no hay un sólo puto pibe que se acerque hasta el tipito que comanda la cabina y le pida un par de discos de los bitles o de oscar aleman para variar.
qué estoy haciendo acá? hasta ayer yo era mi dueño, y absoluto señor del pequeño espacio en el que habito, pero esto es demasiado, es mucho más.
están lejanas las paredes y la gente se sacude y mueve sus cabezas al ritmo de tambores en negra siempre negra pum pum pum pum pum pum y nada altera el ritmo pelotudo que todo el mundo pretende llevar.
adónde estás? ya me tomé hasta la molestia y no te veo entrar. estás en qué sitio? en qué ciudad?
jamás gusté de estos lugares y menos hoy que yo te espero y yo te espero y yo te espero y no llegás.
adónde estás?
quiero un remis, un bondi, un taxi; un buen samaritano, una persona amable que me diga “la entrada es gratis, la salida por allá y la tenés que pagar”, y que me indique el rumbo hacia la puerta, hacia la calle, la vereda; hacia mi casa, hacia mi cama y hacia el sueño y nada más.
adónde estás?
yo escuché que mi dinero lo roba siempre el fisco…¿y la disco? ¿15 pesos un gin tonic?
andá a cagar!

Instancias

Publicado en El mismo verso, Lo siento, Shéneral con etiquetas , , , , , , , , , , , , el 22 octubre, 2008 por nene

Lentamente
los recuerdos comienzan a acercarse,
aquietando el torbellino en mi interior,
abriéndose paso en las grietas de mi sangre.
Hoy es la distancia,
es una nube y es también
una memoria interrogante,
vuelta sobre el dorso de las cosas
que habrás dejado atrás;
y sé también que habrás dejado
olvidado en un depósito de cielos
hecho el dolor convalecencia.
Y porque ignoro otras palabras
me llevo éste, tu adiós
en un éxodo de risas
en silencios también,
que sin embargo nunca alcanzan
y se pretenden al sonido;
y sin embargo nunca alcanzan
para callar lo que se dice sin hablar
con miradas al unísono.
Sé que no se sabe del adiós
si no se dice hasta el último minuto;
otro color, otros paisajes delineados
por la mano delicada de un momento
que no podré olvidar
(o no querré al menos)
se suceden previamente
bajo rastros de presencias,
ávidos de ornar estas instancias
en que la única esperanza,
el único deseo,
el ultimo segundo de ilusión
coincide exactamente en tu regreso.

Y de eso tratará este adiós tal vez,
aunque yo quizás no pueda pronunciarlo.

Ciber

Publicado en El mismo verso, Lo siento, Shéneral con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el 31 julio, 2008 por nene

Hacen falta dos, o tres,
o cuatro vasos,
que pueden ser de whisky
o de otra porquería, siempre y cuando
tengan siete hielos.
Siempre siete, porque es número de suerte.
Así,
mientras se van ‘desvaneciendo’
al ritmo de todos tus fantasmas
y todos esos miedos
que te están acompañando de hace rato,
los tenés que ir renovando, hasta vaciar
todas esas cubeteras que la fucking
vieja histérica,
la dueña de la pensión en que vivís
ha puesto a congelar en la heladera
a duras penas
después de habérselo rogado más de un año.
Aparte de eso
no queda mucho más,
salvo recordar la cantidad
de estupideces que pasaron por tu mente
mientras ibas terminando de tomar
tu whisky,
vodka-7
o gin-tonic:
lo que sea que serviste en ese vaso.
Y salir a caminar después
y meterte en algún ciber que no tenga
ese horrible olor
a culo adolescente sin lavar,
olor a culo de pendejos
que aprovecharon hoy el paro nuestro
de cada día, cada mes o cada año
para ir a limar la cabezota
jugando al counter-strike
o a cualquier pelotudez
que les arruine el talento escaso que les queda
de sentir
o de amar y ser amado
si no es usando el messenger o el flog,
o cualquier otra gilada de esas
para las cuales están bien adiestrados.
Y digo ‘cualquier ciber
que no tenga olor a culo’;
uno como éste en el que estoy
a esta hora de la noche,
sentado, solo,
en pedo (“sin web cam, boludoooo…”),
sin un mango en el bolsillo,
sin sueño
y delirando.

desenlaces

Publicado en El mismo verso, Lo siento, Shéneral con etiquetas , , , , , , el 8 mayo, 2008 por nene

 

Todavía puedo verme mientras me alejo
inseguro, como una cruz entre las sombras.
Disparo, borracho, botella en mano;
hay ciegos acechando y yo caigo
empapado de vómitos y alcohol,
mojado de mugre, llevando la bandera
blanca de la paz roja de sangre,
triste de pensar en todo lo que he hecho,
vacío de contar las cachetadas
que les hemos pegado a nuestras vidas.
La vía materna, la vagina,
la noche más oscura, la humedad,
los ruidos, el silencio y luego el llanto:
Todo se conjuga en un galimatías
de promesas y conjuros
que dejan pasar a la señora,
La Parca, la terca, la anciana de los huesos
rompiéndome los huevos,
llevándose mi estómago, clavando su puñal,
pateando sin descanso el jodido flan hepático
que al pedo estoy tratando de curar.

Ya no duermo.
El cerco de mi mente me limita a la vigilia.
La paranoia es mi lugar, me cuida, me esconde;
me joden las sirenas, ambulancias y doctores,
me joden las agujas y no quiero
comenzar a comenzar a comenzar de nuevo.

No duermo.
Una boca encima de mi boca,
una mujer horrorosa;
un parpadeo y no la veo más.
Y sueño que me muevo, estoy arriba y soy el viento,
y vuelo y me alejo hasta la muerte
y después la mala suerte me devuelve
y escupo, mil cien veces, salivo-escupo
y salgo de ese sueño y me parece
que la tipa me ha besado, y escupo nuevamente.
Mil ciento uno.

Todavía puedo verme mientras me alejo;
cuerpo sobre cuerpo,
enfermedad y enfermedad,
y las manos me tiemblan,
ahí me voy de nuevo.
Yo sigo.
Total, debe ser mejor otro lugar.
Transpiro transpirando, me parece que vuelvo,
y puedo verme así, preso del miedo,
la sonrisa de lado a lado
y los ojos sin brillar
y el soñar despierto y el gritar,
y la calma que precede a los delirios,
y mi cuerpo sobre todo,
y los filmes de terror
y la vida, que es aún más horrorosa,
y el sabor a mierda y el olor,
el olor,
el olor a cementerio.

Puedo ver que soy yo mientras me alejo,
y me puedo ver también,
en los días venideros,
sentado solo y en silencio,
y mi piel sobre la piel de los excesos
y los medicamentos
y los médicos:
La enfermedad de nuevo
y (otra vez) el olor a cementerio.

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