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la clase

Publicado en Filosofìa de goma y zapatos veloces, Relatos, Shéneral con etiquetas , , , , , , , , el 5 junio, 2010 por nene

…a Walt Villarreal, “electric life player”
que me acaba de hacer reir con eso
de las inseguridades textuales y los cambios
de escenario.

Se incorporó pesadamente en la cama. El reloj había sonado a las ocho menos cuarto y se había quedado dormido quince minutos. Sacudió su cabeza, intentando aclarar un poco las ideas, y recordó que la noche anterior había estado en una fiesta. Lo que no recordaba era dónde. Lo que sí, el control de alcoholemia y cómo se había quedado sin auto en la Alvear, en la bajada.
No importaba. De todos modos, tenía todavía media hora para llegar hasta la facultad, a dictar cátedra a esos pequeños animalitos del señor.
Le repugnaba dar clases en una facultad, sobre todo porque él consideraba a la universidad como un vertedero de ideas sin sentido, un transformador de almas jóvenes en mierda dura y rancia. Al carajo. Llegaba tarde y nada más importaba. Con suerte, llegaría con cinco ó diez minutos de tardanza.

-Buenos días.- saludó con brusquedad al entrar.
-Buenos días, profesor- le contestaron a coro sus alumnos.

Él les dió la espalda, asumiendo que no sabía de qué carajo hablar, dándose cuenta de que no había preparado nada, hasta que la voz del chico más inteligente, apático y cínico de la clase lo sacó de las pelotudeces que pensaba:

-Estuvo buena la fiesta anoche, profe?-

Se había dado cuenta de su cara.
Ahora podía recordar con claridad. La verdad, la fiesta de buena no había tenido nada. Un par de tragos, dos pendejas histéricas que habían chamuyado un rato boludeces, y después emborracharse con cualquier cosa que encontrara. Todo era gratis, de modo que no le importaba. Otra fiesta aburrida, de gente aburrida, de vidas vacías que intentaban llenar con la ilusión de alegría efímera; otro carnaval de sensaciones de vértigo mezclado con la desesperación de no encontrar nada interesante en las jetas de la gente con la que conversaba. Otro carnaval de caras y caras que pasaban. Otra muestra más de la misma nada. Encima, el puto control de alcoholemia, de vuelta al centro, en la bajada.

-Cuidado con los apercibimientos, pendejo- contestó al muchacho, que al toque abrió los ojos como plato, sin podeer creer el “pendejo” que escuchaba. El resto de la clase estalló en carcajadas. Y el chico inteligente, cínico y apático de la clase, intentó una venganza.

-Apercibimientos para todos, entonces. Porque su cara, de sobriedad no tiene nada.-

Ahí estaba. El lobo que se aparta de la manada. El chico superado y con educación de calidad. El mantenido por papá y mamá que creía que se las sabía todas cuando en realidad no estaba preparado para casi nada.
El tema de la clase. Actividad no programada.

-No le conviene discutir conmigo, mi amiguito. Acá yo corro con ventaja. Si usted quiere, se queda un ratito después de clase y vemos quién es el que manda en esta aula.-, contestó sin amabilidad, y les pidió a todos que se levantaran y lo siguieran. Estaba a punto de comenzar una excursión por los pasillos de la facultad que ellos tanto querían. Un paseíto hacia los secretos de los profesores, y por qué no, de algún que otro alumno.
-Bienvenidos a la realidad, mis camaradas-, dijo entrando en uno de los tantos baños de la ciudad universitaria. El que nadie visitaba. Ese en el que pasaban cosas raras.
-Lo que están viendo se llama “glory hole”, dijo señalando un cagadero, más exactamente un hueco en una de las paredes de placa de madera terciada.
-Por este agujerito, algunos de sus compañeros ponen su pitito y otros compañeros, o algunos profesores que se la lastran, o quién sabe, hasta el decano mismo, por qué no, abren la boquita y reciben y dan unas buenas mamadas.-
A esta altura, algunas alumnas retrocedieron y se mandaron a mudar, asqueadas por lo que escuchaban.

-Ven? Esas que se acaban de ir pertenecen al grupo de hipócritas que creen que no sabemos que ellas también la chupan y les encanta. Aunque en cierto modo, eso está bien. Si la hipocresía no existiera, no existirían los espacios de poder. Y lo que se necesita es justamente eso. Espacios de poder. El poder que yo mismo ejerzo, por ejemplo, para hacerlos venir hasta acá y ustedes me sigan como ovejas. El poder que yo ejercí para decirle a su compañerito que yo mando en el aula-
Todo era una mierda. Sus alumnos no valían un carajo, nadie se atrevía a contradecirlo en nada. Y él, él era un profesor borracho, que de lo que tenía que saber no se acordaba una mierda. Comenzaba a caerle bien el muchachito que lo había desafiado en clase. Al menos, ése sí que las tenía bien puestas y no le importaba nada de nada.
-El decano de esta facultad necesita que creamos que él no coje ni fuma, necesita que le digamos que no vemos en él a un bufarreta al que le gustan las pendejas en tanga. Y en cierto modo, de esa imagen pura, limpia, inmaculada, surge su pequeño espacio de poder. “El Señor Decano de la Facultad X”. “Su Majestad”.
La conciencia en blanco Ala.-
Algunos alumnos lo aplaudieron. Ya estaban comenzando a tenerle simpatía. Él los cortó en seco.
-No aplaudan. Si me aplauden significa que son más boludos de lo que creo, y que en realidad no han entendido ni una de mis palabras.- Las manos bajaron poco. Los aplausos fueron frenándose de a poco.
-Entiendan, idiotas. La construcción de espacio de poder genera una sociedad de ciegos. No se ven las manchas en los calzones del decano, ni se advierte cuando se le caen las babas por una pendeja de veintiuno, o cuando les mira las gambas. Y la falta de esos espacios generaría un mundo de sordos, en el que nadie respetaría al otro, en el que nadie escucharía, en el que nadie se interesaría por nadie ni nada.-
Miró al muchachito inteligente una vez más. Definitivamente, tenía cara de boludo bien alimentado con comida orgánica. Pero así y todo le gustaba. Miró al resto de la clase y se sintió avergonzado. Esta generación a la que le tocaba asisitr como espectador, no tenía nada que ver con las pasadas. La de los nacidos en los setentas seguía siendo por lejos la generación de los conflictuaditos. Y eso a él no le gustaba. Estos chicos de ahora…estos chicos habían encontrado finalmente el equilibrio entre violencia, inteligencia y desinterés.
Estos chicos no lloraban por giladas.
Saliendo del baño, sacó el pito y se puso a mear en un ligustro, mientras los varones se reían y las chicas abrían los ojos como plato, asombradas.
El humito de la orina se levantó en la fría mañana de otoño.
-Pueden irse. Me interesaría que formen grupos y debatan lo que hicimos. Avisen al resto.- le dijo a los inútiles que todavía lo miraban.
-Qué esperan? Mándense a mudar que no me dejan mear como dios manda- agregó divertido.
Y siguió regando el ligustro, a las nueve o diez de la mañana.
Allá en la ciudad universitaria.

Points of View VIII

Publicado en Otras cosas, Shéneral con etiquetas , , , , , , el 25 mayo, 2009 por nene

buscaglia

Buscaglia…

buko

…o Bukowski.

Vos elegís.

Japi Jólideis (Pijas de joda)

Publicado en Lo siento, Otras cosas, Shéneral con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , el 7 enero, 2009 por nene

pezcabeza

Qué hermosos días estos, para estar de vacaciones!
Tengo exactamente dos semanas para hacer lo que se me cante, lo que me venga en gana, lo que me salga del forro de las bolas!

Hace DOS preciosos días ya que estoy de VACACIONES y tengo todo calculado: NO HACER NADA.
Tumbarme a mirar videos de Zinedine Zidane, sobre todo, el del espactacular cabezazo a Marco Materazzi -iba a poner Matarazzo, qué colgado- que opacó el trinfo de Italia en el último Mundial y le dió proyección de “Nuevo héroe del balompié” al franchute; a escuchar discos de Pez o de Ariel Minimal (acaso el talento más ignorado del rock nacional);  mirar la reposición de Montaña Rusa por Volver (si es que la dan), o en su defecto, algun capítulo del año del orto de Friends, que viene a ser lo mismo, pero con más guita y en un país del primer mundo.

sidan

Estas vacaciones voy a rascarme las bolas a dos manos (y si es posible, voy a pedir ayuda para hacerlo), a mirar videos de Zinedine Zidane (es que es muy bueno, el pelado!) y el “Clásicos” de TyC o (o de FOX Sports, no recuerdo bien) en donde pasan los mundiales de fútbol del ’86 y del ’90; Diego Armando Dios Maradona en todo su esplendor y el balón rodando a la buena de ídem.
No soy muy fan del fútbol, y tampoco conozco demasiado del deporte (de hecho, ni siquiera sé una formación completa de ningún club), pero disfruto mucho viendo tipitos que se la gastan en malabares y no en resistencia física, como estoy viendo que es el fútbol hoy en día.
Videos de Zidane y Maradona.
Ya que no hay compilados del Sheriff Castrilli, que lo disfruto más…

VACACIONES.

Estas vacaciones me voy a comer diez mil kilos de helado de limón, y voy a pedir que me dejen dormir al menos 6 hermosas horas en paz.
Y si no puedo dormir, apelaré al amigo Rivotril para poder llamar al sueño. Y si aún así no me puedo dormir, entenderé que me tengo que ir a dormir a algún otro lugar.
Tilcara estará bien.
Y si en Tilcara tampoco puedo…me vendré a la Colonia Vidal Abal y buehhhno…empezaré y terminaré el dos mil nueve ahí, entre gente con mis mismos gustos y mis mismas pretensiones.

VACACIONES.

Tampoco pido demasiado.
Dormir 6 horas, tocar la guitarra o el bajo el tiempo necesario; olvidarme de las palabras y mirar televisión (o videos de Castrilli, si es que alguien tiene alguno).
Lo demás no importa.
Salvo el helado de limón, un aire acondicionado o una buena pelopincho.

No es demasiado pedir.

Au revuá.
Gud bai.

Amén.

(iba a poner que, ahora que descubrí las bondades del vino rosado, pienso hacer una compañía de él en los almuerzos y las cenas, pero temo que me empiecen a confundir con cierto personaje del que soy fan.)

No lo dijo nadie.

Publicado en Filosofìa de goma y zapatos veloces, Shéneral con etiquetas , , , , , , , , , , , , el 19 septiembre, 2008 por nene

( …por eso lo decimos acá.)

 

- Al haber abierto la boca en su totalidad, no queda otra cosa que hacer que volverla a cerrar, antes de decir alguna estupidez.

-Dios es un cafisho démodée. Nunca ensucia su ropa demasiado, no le gustan los trabajos muy pesados. Y el Diablo, una puta histérica y violenta que vive renegando de su sombra.

-Esos maestros que exorcizan frustraciones, haciéndote creer que todo lo que se dice fuera de sus bocas no vale ni un centavo.
Esos son los que siempre negué y seguiré negando siempre, por brillantes que te puedan parecer.

-No acepto otra limitación más que la de mis propios miedos y prejuicios. Y sé que lo que estoy diciendo es malo, pero: ¿Quién sabe hasta dónde llegan mis prejuicios? ¿Quién sabe a qué le tengo miedo?

-Vivir con el estómago anudado por la angustia. Vivir sin saber qué va a pasar después con uno mismo. Eso es lo que verdaderamente templa los nervios y el espíritu.

-Si te dedicaste a procurar la felicidad de los demás desde el mismo día en que naciste, cuando tengas tu propia vida entre las manos no vas a saber qué carajo hacer con ella.

-“Aprendé de tus errores”, me dicen. Para qué? Si lo mejor es tropezar cien veces, y hacer creer a los demás que no sabés una mierda de nada, para dejarlos como imbéciles al final de la partida.

-El mejor amanecer que me tocó vivir fue ése en el que pude decir que descansé sin soñar con cosas tristes.

-Si lo que pasa por tu cabeza suele ser una película en blanco y negro, yo te doy la bienvenida al país de los que ya no esperan nada.

-A veces me encuentro pensando en lo que haría si tuviera una pistola. Y me asusto.
No suelo pensar en el suicidio.

-No tratés de escapar del lugar donde vivís, a algún sitio, en busca del silencio. Siempre habrá turistas, horribles ‘clase media de ciudad’, que comenten a los gritos la belleza del lugar.

-La enseñanza religiosa me inculcó infinidad de valores: El valor verdadero del dinero, el valor verdadero de las malas intenciones, el valor verdadero de saber golpearse el pecho los Domingos, el valor verdadero del pecado seguido de falso arrepentimiento, la compra en cuotas de un terreno allá en el cielo.

-Dios existe. De otro modo, no habría equilibrio con tanto hijo de puta que anda suelto por la calle.
O por lo menos, calculo que existe la bondad pura y absoluta.

-El Diablo es una entidad de porquería. Sus jueguitos de artificio y de bolas de mierda que caen desde el cielo, son cosa de chicos, comparados con algunos berretines de ciertos estadistas, eternos enamorados de la guerra.

-La música es el medio. La palabra, un accesorio.

-Quisiera encontrarme, de nuevo y por un rato, con toda esa gente que alguna vez me lastimó.
Para darles las gracias por haber hecho de mí una persona retraída, huraña, desconfiada, pero que no ha perdido la capacidad de asombrarse y de reír de las miserias propias y ajenas.

-Suelo despertar en paz, con una sonrisa. Y siempre espero que la gente me sonría. Y salgo después a la calle. 
Cómo puedo ser feliz entre personas que no aprenden, ni siquiera a decirte ‘buenos días’?

-Algunas veces sueño con hacer que desaparezcan las palabras y las letras que dan vueltas, siempre aquí, siempre aquí, siempre en mi cabeza.
Y es inútil.
O yo debo estar enamorado de la sensación de vacío que me dejan cuando las escribo en un papel cualquiera, y ya no me pueden molestar.

-Ahora que voy aprendiendo a conocerme poco a poco, ahora que aprendí un poco más de las cosas que tendría que cambiar, estoy más desorientado.
No sé por dónde empiezo, no sé en qué va a terminar.

-Siempre dije: “Ni el cielo ni el infierno. El cielo es aburrido, el infierno es caluroso.” 
Adónde iré cuando me muera, ahora que no existe el purgatorio?
Andaré dando vueltas como siempre, como en este mismo instante, por mi cuarto, por mis discos, por mis libros, como una sombra que no existe?

-Quisiera conocer todo acerca del amor universal. Pero el egoísmo de la gente no me deja.
Están todos demasiado preocupados, manteniendo la guardia en alto, tratando de que nadie los lastime.
Y si se soltaran un poco más?

-Si me dieras la oportunidad, yo te podría demostrar que no todo lo que digo está bañado en sombras, que no todo lo que vivo es siempre gris.
Pero dáme la oportunidad. Si no, no puedo.

-Dolor en los pulmones? No, boludo; eso es angustia, lisa y llana.

“Mens sana in corpore sano”: “Espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado”, que Dios gusta de la gente que vive como muerta, y el Diablo adora a los masoquistas.

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