Certificado


Todo va a salir mal
si no llevás ‘el’ certificado,
‘El Analítico’, como ellos suelen decirle
a ese trozo de papel que justifica
que hayas perdido cinco años de tu vida
al pedo, en la escuela secundaria.
No llegás a ningún lado
si no es con ese cartoncito,
sea el laburo que sea,
a ellos les gusta decir
que contratan sólo gente instruída,
bien capacitada, aunque la mayoría
sean unos putos fracasados
que ni bien logran subir un escalón
creen que tienen a Dios agarrado de los huevos
y te tratan como a mierda.

Yo tengo el secundario, Señor,
completo, terminado,
aunque nunca me gustaron las matemáticas,
aunque me haya sentido
un pelotudo en la escuela,
un pelotudo que hasta a veces
podía descolocar al profesor
diciendo algunas frases sin sentido,
haciéndole creer que no era yo,
que estaba loco;
emborrachándome en los baños, para después
fingir que prestaba atención
(y también que estaba sobrio),
lo cual nunca fue un mérito
para mí ni para nadie
porque eso estaba al alcance
hasta del último tarado de la clase.

Y bueh, me da el trabajo, Señor? Qué espera?
Déme la oportunidad de demostrar
que aquel chico que todavía se emborracha,
el que todavía tiene como amigos
a los personajes más siniestros de éste barrio
puede hacerlo, puede lograr
que su puta empresa vaya
más allá de las expectativas,
hacer que los demás trabajadores
se rían unos meses del nuevo;
manejar los programitas y las tablas
que a usted le enseñaron a usar
en la universidad,
y demostrarle que las personas
siguen siendo siempre personas
aunque no conozcan una escuela
aunque no hayan ido al secundario;
aunque no hayan visto ni siquiera
la mitad de lo que usted vio
ni vivido como usted lo hizo.

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5 comentarios to “Certificado”

  1. No puedo sentirme más identificada.

    COME ON, EL SECUNDARIO NO SIRVE PARA NADA!

  2. MP: Tenés razón, y mucha. Hoy por hoy, la educación secundaria no sirve para nada, por contenido, por predisposición de los profesores y también de los alumnos y por las evidentísimas fallas en las estructuras edilicias de los colegios, de todo el país me animo a decir.
    En cuanto a los alumnos, bueh, es otra historia. Es la etapa del quilombo fácil y del rebelarse contra todo, lo cual me parece que está bien, siempre y cuando tenga sustento.
    Yo por mi parte, miro mis años de estudiante secundario y no tengo más que arrepentirme, habiendo contribuído a hacerle la vida no menos que imposible a alguno de los excelentes profesores que me tocaron en suerte.
    Si pudiera, hoy les pediría humildemente perdón, a todos y cada uno de ellos.
    Pero totalmente de acuerdo: Hoy por hoy, la enseñanza secundaria NO existe.
    Y tal vez antes tampoco, y yo haya tenido la suerte de que mis profes hayan sido muy buena leche, como quiero pensar, y me hayan sacado adelante…a pesar de mí.
    Un beso.

  3. La EScuela debería llamarse en la actualidad la NOcuela aceptando a “cuela” como derivado de colar y en su acepción de filtrar…

    La “institución educativa” (pavada de eufemismo para designar al espacio de contención de la minoridad) hace rato que dejó de ser un recurso social para que se desarrollen los seres humanos, todo se ha unificado en el caldo graso de la mediocridad y los pocos que tienen condiciones se eclipsan en la avasallante pereza y vulgaridad de estos tiempos.

  4. Walt: Quien más autorizado que vos para hablar del tema, verdad?
    Y supongo que coincidís conmigo en lo de que los padres en este último tiempo toman al colegio más como una guardería (y en algunos casos hasta me animo a decir ‘depósito’ ) que por un centro de formación intelectual…
    Algunos hasta pretenden que el profesor asuma el rol de padre o madre.
    Y con algunos profesores, pasa a la inversa: Hace tiempo que perdieron la vocación y la alegría de enseñar, y se limitan a cumplir horarios, extendiendo sus carpetas médicas y sus licencias varias al máximo.
    Una cuestión bastante de mierda, que obviamente favorece a los que prefieren tener un pueblo ignorante al que se pueda comprar para el tiempo de eleciones con un kilo de carne o un choripán.
    Abrazo.

  5. Así es Nene, nunca me cansaré de repetir que yo recién voy a creer en una intención de cambio concreto en la educación cuando se reforme la estructura de la institución que es asquerosamente verticalista y burocrática como si se tratara de una fuerza armada más. Hay todo un espíritu de “obediencia debida” que en una realidad democrática es inaceptable, nada se puede hacer si no es por la vía del papel que no se reduce a un simple trámite sino a un verdadero expediente, un mamotreto que va y viene por diferentes estamentos jerárquicos pues en la escuela de hoy en día importan más el documento como representación del sujeto que el sujeto mismo.

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