consultorio


es un consultorio
casi casi
como todos los demás:
demasiada asepsia,
demasiadas revistas de mal gusto
tiradas al azar
en una mesita ratona de madera;
demasiado aroma a algún desodorante
barato, de ambientes, comprado en algún disco
o quizás (y por qué no?)
en un almacén de barrio.
sin embargo
este consultorio
perfumado,
aséptico, elegante,
se encuentra acá, en el centro y no en un barrio,
y además tiene sillones, cuadros, músicas
y una hermosa secretaria,
limpia,
impoluta,
con sonrisa de ‘kolynos’
(raro, no lleva guardapolvo)
y unas piernas largas,
larguísimas
como el trayecto córdoba-pilar
por la autopista
manejando por la noche,
con sueño y hecho mierda.
donde voy?
ah, sí.
entonces, decía,
son las cinco de la tarde,
un poco más
en este consultorio;
un día miércoles plagado de fastidios
y de fiebres que no bajan,
de constantes dolores de cabeza
y alguna que otra sensación dentro del pecho
y también en la garganta
de que mañana viene el fin del mundo,
nuestro hiroshima,
malvinas parte dos, la muerte
de cuerpo, mente y alma
(es medio exagerado, ya lo sé
pero eso siento
desde que caí deshecho en cama
transpirando y delirando por la fiebre).
son las cinco y media de la tarde ya
y como por arte de magia
aparece el tordo. un tipo amable,
metido en una chaquetilla
blanca más que blanca
(sospecho que al llegar a casa por la noche
la debe sumergir en lavandina un largo rato),
que me dice -‘acompañame’-,
haciendome señas para que entre
y yo lo sigo,
como va el torito al matadero yo lo sigo
y voy y me siento  en la camilla calladito.
-‘y qué te pasa, chango’-, me pregunta
(se ve que es de jujuy, o que es de salta
o tucumán, por la tonada)
y ahí nomás entro en confianza
y le muestro y -‘es acá’-
le digo, señalando el cuello mío,
-‘y también la fiebre’-, agrego
y él me ausculta,
me toca el pecho
con el cosito ése que tiene,
el puto estetoscopio, que siempre está tan frío,
y -‘es bronquitis, che’-, me dice
-‘una suerte que viniste. con la fiebre que tenés…’-
y yo que me puteo,
odiándome por dentro.
-‘no es nada raro, una inyección.
es un benzetacyl y algún reposo’-
recomienda. pero no. -‘benzetacyl ni mierda,’-
le contesto, hablándome a mí mismo.
reposo las pelotas;
yo quiero ir a caminar,
ir a ver la calle,
imaginar que todo va mejor
que están en orden
mi vida y mi cabeza,
imaginar futuros
posibles,
inmediatos
y a la mierda
con las cosas que hacen mal
y que me duelen;
a la mierda
las pensiones del orto en donde vivo,
los remedios caseros,
y a la mierda sobre todo la tristeza,
el llanto, este doctor
mi dolor y mi nostalgia.
eso.
a la mierda sobre todo
mi dolor y mi nostalgia.

(y llego después hasta una plaza que me gusta
y después no pienso en mucho más).

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4 comentarios to “consultorio”

  1. A la mierda el llanto, che.Y menos pucho.

  2. A la mierda con todo, MP.
    Y sí; menos pucho, qué va’cer…

  3. En algun momento algo nos hace clik en la capocha y es ahi cuando uno manda todo a la mierda y decide cambiar la direccion de las cosas.
    Bienvenido sea el clik del nene!

  4. Bienvenidos todos los ‘clickses’ del mundo.
    Habría menos boludeces que enferman, que hacen sentir mal, y un poco más de amores descuidados, al pasar pasando que se queden.
    Abrazos, che Estrellina.

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