Breve escapatoria para siempre de los dos



 

– Al pedo -, dijo ella. – Podríamos habernos quedado. Podríamos haber sido felices, allá o en donde fuera. Vos sabés lo que te digo. Sin escapar.-

– Seee, te entiendo nena, pero yo ya estoy cansado de esconderme, y eso lo sabías desde siempre. Ya no puedo soportar tener que andar como un pendejo, robándote los besos cuando nadie puede vernos. No soporto a mi mujer, ni a tu marido. No soporto a nuestros padres. Ya no aguantaba nada más.
A propósito; tomá. Te escribí una cosita que ayer se me ocurrió. Espero que te guste. –

Ella leyó. Por supuesto que leyó.
Le gustaba la poesía, sobre todo la que escribía él.
Por supuesto que leyó.
Y mientras tanto, el color de la vergüenza ganaba espacio en sus mejillas.
Vergüenza. Pura, sencilla vergüenza.
Pero por alguna extraña razón, parecía disfrutar de la incomodidad. Casi casi, se podía decir que la vergüenza, que a esta altura se reflejaba en el rojo de su cara, le daba placer más que otra cosa.

-Hermoso, amor…-, dijo finalmente, mirándolo a los ojos con lascivia.
Y dejó el papel sobre la mesa de luz, antes de desvestirse por completo y apagar las luces finalmente.

Al día siguiente seguirían viaje al sur.
A Esquel, más exactamente.
Ahí serían muy felices, ellos dos. Ahí enterrarían los recuerdos. Volverían a empezar.
Y así pasaron las horas. Abrazados el uno al otro. Hasta que al fin, se hizo de día otra vez.
Y la hora de partir.

La mucama que entró a limpiar la habitación, la que habían compartido la noche de la huida, no podía entender lo que leía.
En un papel que encontró en la mesita de luz había una poesía breve, lejana a la pornografía, pero que de tener destinatario, sería un poco más que escandalosa:

Moral

Con el hilo de mi aliento
acariciándote la nuca;
con el peso de la culpas,
la prohibición de la moral;
con una tonelada
de miedo entre nosotros,
bajo la mirada inquisidora
de la religión cristiana
embestiré tu carne con mi pelvis
mi dulce amor,
mi pequeña,
hermosa,
amada
hermana.

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8 comentarios to “Breve escapatoria para siempre de los dos”

  1. Hey, Nene, éste relato es bueno, muy bueno! Y el poema, bárbaro, qué desenlace brutal. Un abrazo grande y gracias por regresar.

  2. Miríadas: Gracias, che miríadas…linda forma de volver, eh?
    Nunca el sol, nunca hablar de la primavera (comenzó la primavera,acá en Argentina)….
    Siempre relaciones enfermizas…será que me gustan mucho?
    Será, che.
    Besos. Gracias por pasar, por visitarme.

  3. Alguna vez lo dije en lo de José: el incesto no es un bicho canasto!

  4. Me mataste!!!…qué historia !!!…
    Muy bueno.=)

  5. Walt: No, pero está in (the) cesto, o no?

    Muchas…: Gracias, che Muchas… y gracias por seguir viniendo.

  6. Wow…Qué post! .
    Desde el título, sumamente atractivo; la imagen no podría encajar mejor, y esa poesía..! La verdad, excelente.
    Me encantó, che.

    Y qué bueno que ya volviste, y qué bueno que pasé otra vez, me parece que la pausita fue ultra productiva, el post anterior también me pareció genial-

  7. Uf, me equivoqué . No era el anterior, era otro, el de los puchos, pasa que tengo una forma muy particular de señalar el orden de los hechos, jaja
    abrazo

  8. ah, gracias mil Alessis por pasar, y te digo que sí te entendí lo del orden de los posts. el primero es el último, y todo es al revés. yo también lo veo así, ya somos dos los hechos mierda de la cabeza.
    jajajaj, un alegrión enorme que vuelvas a pasar…y el dealer de música? no viene más?
    dale…decíle que me mande discos nuevos, que quiero escuchar!!!!
    Beso, che.

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