de a puchitos


 

ya anduve yo por mil doscientas calles diferentes, tratando de encontrarme, tratando de saber qué es eso que la gente llama la fuerza del coraje, la intuición, el conocerse.

ya anduve yo por la cañada, “otra vez de vuelta”, como dice el pibe de la esquina, que siempre estira su mano larga y huesuda de casi casi muerto por la fana, y quiere convidarme con su sánguche mugriento, de queso y algún fiambre que no sé qué mierda es, el mismo sánguche que suelo rechazar con elegancia, invitándolo yo a él a tomar una cerveza en la escalera del almacén del “albert”, el alberto, que suele siempre guardarme un par de rubias bien heladas en la heladera chiquitita, ésa que tiene en la piecita que utiliza cuando tiene algun quilombo con la jermu.

ya anduve yo por mil doscientas calles diferentes, tratando de encontrarme nuevamente, y no he podido.

ya he vuelto a fumarme un par de puchos en la esquina, tranquilo, con pose de varón despreocupado, sabiendo que puedo actuar muy bien la del “pibe con más calle que el polaco goyeneche”, mientras por adentro de mi “yo”, va y viene, de la meca al paraguay, una procesión de dos mil quinientos monjes peronistas, que acompañan a los otros tantos ninjas que hoy habitan mi cabeza.
la marcha va por dentro. la peronista no sé por donde va. pero adentro de mi “yo”, hay dos mil ninjas budistas y algunos que otros musulmanes, que se sienten como yo, desorientados.

hasta llego a pensar en mis cánceres, las ruedas del bondi, o la gillette como únicas salidas.

volver a la botella? “demasiado fácil para usted, mi vida”, me contesto. probarme algunas nuevas drogas? comprarme otro bajo, otra guitarra? hacerme comunista? dejar que el tiempo pase? vender arena en el desierto? hacerme gay?  decirle a la chica que me gusta, justamente que me gusta, aunque no nos conozcamos más que por dos mails y un par de fotos, y además yo ya sea más viejo que la mierda para ella? declararle mi amor a la vecina?

hay cosas que pasan por tu vida y que te dejan un hueco más grande que el culo de una vaca. hay cosas del presente que te duelen más que una inyección de bencetazyl de mierda, mal clavada.

conocí a mi padre a mis putos veinticinco, a pesar de ver su jeta de ternero degollado cada vez que tenía que hacerle algún favor y cada vez que él tenía que negarme alguno a mí, o quizás negarse él, como padre o como amigo. pa…pa…papá…que nunca es tarde, ves? ahora ya podemos ser extraños, o también, y por qué no, dos perfectos enemigos.

conocí a mamá un año antes que a mi viejo, y para entonces su alma estaba hecha ya de algunos odios y rencores. pobre mina, siempre golpeándose la frente contra puertas que nadie quiso abrir. siempre dando y dando todo, todo, todo y mucho más de sí, y todo a cambio del olvido, y todo para qué? la conocí, y sin embargo no se me ha olvidado. fue una de las únicas personas que entendió que, a veces, es mejor dejar de amar.

ya anduve yo por mil doscientas calles, tratando de saber qué es lo que pasa en mi cabeza y no he podido.

un puchito, dos o tres, y el silencio, y los autos y los bondis que no dejan de pasar, y el quilombo en mi cabeza, y películas sobre libros de ese tal stephen king dentro de mí; los discos de frank zappa que me faltan y el boludo de iván noble, que lo nombra en un temita suyo; por qué tenías que nombrarlo justo vos, hijo de puta.

conocí cierta ciudad que me daba más que miedo y después ya no me pareció tan despiadada. y conocí también un par de sitios en los que andar con ciertas chicas de reputación con más dudas que certezas, con más puestas que el sol, con un millón de puestas de espaldas en un millón de diferentes camas sin frazadas. escuché una canción horrible, de un tal ricardo arjona, que nombraba a la reputación de una forma tan boluda que te daban ganas de apagarla. conocí una cierta chica en una ciudad más grande que la mierda. es tan puta  que su madre ya le dice “hija de yo” . la conocí, y ya no se me borra del marote, ya no pude olvidarla nunca más.

yo era muy boludo. y tal vez lo sigo siendo. ella merece ser salvada. de nadie más que de ella misma. y yo no puedo, nadie me deja. ella no quiere, es más rápida que “ya”,  aunque yo me digo siempre, y siempre me repito por qué no hacer un viaje a ningún lado una vez más? por qué no intentar, una vez más, ir a buscarla?”.

hay cosas que se te prenden, como la radio del vecino a la mañana.

y no hay forma de apagarlas.

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9 comentarios to “de a puchitos”

  1. Por ejemplo, se te prende el pensamiento y no hay forma de apagarlo, tal vez se pueda apagar la vida, pero, y si aún así, no puedes apagar tu mente? Esto es apabullante, Che., me dejas consternada y pensando, sin poderlo apagar.
    Besos

  2. …y uno sigue después de muerto, haciendo planes, queriendo saber qué ha sido del cuerpo de uno, queriendo saber qué ha sido de los días de andar así, perdido, y ya se sabe que no hay caso, que los pensamientos sólo están en la cabeza, o por ahí, en busca de alguien que se adueñe de ellos y los ponga en práctica de una vez, para así tratar de comenzar a comenzar a comenzar…

    (podría seguir horas y horas, pero no hay que jugar con este tipo de situaciones. suelen ser desequilibrantes.)

    Un beso, Miriadas.

  3. …”ya anduve yo por mil doscientas calles diferentes, tratando de encontrarme nuevamente, y no he podido”…

    yo también me quedé “pegada” al temita este que le mencionan sus dos amigos más arriba. No sabe cuanto lo entiendo.

  4. …y me parece que últimamente se está transformando en epidemia, eso de andar perdido dentro de uno, verdad?
    En fin, que habrá que tratar de salir del cuero propio, nomás.
    Besos, che Rochies…

  5. Marchas y procesiones… a veces siento que tengo la construcción de la torre de Babel en mi cabeza, otras un flipper y las menos un cementerio con zombies en proceso de abandonar sus tumbas…

  6. …Como a la radio del vecino a la mañana, despertando en uno la misma… impotencia?
    Me pasa con mi cabezota. A veces quisiera encontrarle el interruptor y no hay caso. Entonces pongo música.

    Bueno, por hoy chau, espero que en la próxima me encuentre con muchas cosas buenas again

  7. Walt: Yo siento mi cerebro como hinchado; la verdad es que estas cuestiones de mierda de “la alma” son bastante hijas de puta y bastante más difíciles de manejar de lo que yo pensé toda la vida.
    Un abrazo, Walt.

    (Y qué bueno el Axis!!!! Me gusta mucho leerte, lo sabés bien.)

    Alessis: La música! Qué sería de nosotros sin ella? Yo hubiera regado los canteros de la plaza de la independencia con mis sesos, si no hubiera “anestesiado” mis problemas con alguna música divina.
    Gracias a la música, que nos da vida, verdad?
    Besos, che Alessis.

  8. esto es excelente, che nene.
    Paso y leo, paso y leo.
    Abrazo.

  9. Mauri: Gracias, che. La escritura automática. La libre asociación de ideas, todo en un combo para mí. Y para ustéd también.
    Un abrazo.

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