Las cartas que no se escriben solas


Córdoba, 29 de Septiembre de 2008.

Abedul:

Me quedó dando vueltas en el mate el inicio de la carta que te estaba por mandar, y que decía más o menos así:

Córdoba, 28 de Septiembre de 2008.

Marguerite:

Me quedó dando vueltas en el mate el inicio de la carta que te estaba por mandar, y que decía más o menos así:

“A veces quisiera abrir los ojos y encontrarme tirado en el pasto de algún campo y decirme “anoche vine aquí a dormir, al fin del mundo que conozco”, y que sea cierto, que todo esté perfecto, en orden, que esté todo listo para poderme ver

por dentro, por fuera, por donde yo más quiera, poder verme de nuevo y comenzar a comenzar a comenzar de nuevo…

y no sé si lo que siento es real, o si todo lo que me digo es verso, pero siento que a veces ni yo mismo me comprendo, siento que las cosas me lastiman más que a vos, que a él, que a ellos

y que a veces soy un bicho raro, o un pobre pibe enfermo, que nunca pudo madurar, y que nunca aprendí a crecer más allá de las eternas bibliotecas que conocí y que pude mirar desde pequeño, desde pibe, desde nene, de pendejo, que es lo mismo, como vos quieras decir.

A veces quisiera abrir los ojos y poder decir que “ya soy otro” , y de verdad poder ser otro, ser otro, otro, otro; más audaz y menos generoso, menos ingenuo, más ambicioso, alguien a quien no se pueda herir o estafar sin el castigo eterno, sin el odio que no tengo y que quisiera tener para si es preciso, salir a mentir, a robar, a matar, dejarlos todos muertos.

pero no puedo, no me ves? no puedo, y me quedo aquí, dentro de mí, y me enrosco en las palabras que hace un ratito nomás te iba a decir, y me quedo así mirando el cielo, o quizás mirando el techo, intentando saber qué día es de verdad y cuáles son esos momentos que me dicen “no son ciertos”, y me quedo como un tonto, sonriendo, amando a todo el mundo, brindándome entero, queriendo, dando todo de mí hasta que ya me quedo seco, vacío, “sin pilchas ni vento”, y una vez más me quedo quieto como un perro, con los dientes para afuera pero con más miedo, con más miedo que la mierda; digo, que no es fácil empezar.

Y mirá que lo que digo es sólo la puntita, un cachito de la intrducción, es el comienzo, y mirá que mi vida siempre ha sido un microfilme de terror, porque yo solito me lo busco, porque parece, a veces, que me odio, que me odio, me aborrezco, y también me masoqueo, me doy un caño con boludeces que ya sé que no merezco, y porque aunque intento intento intento, no puedo ver mucho más allá del color negro, porque negro es todo todo lo que yo mismo me invento, porque ya no queda mucho para ver después de eso, porque tengo que cambiarlo y no encuentro nunca el “para qué”.

Y bueno, Marguerite, si querés conocer más de lo que soy, después de los botones que te muestro, o si después de todo esto que cuento querés salir a respirar antes de seguir leyendo, quizás porque la angustia no te deja terminar la carta, el cuento, yo te cuento también que he sido más que directo, que me cuesta aceptar lo que soy, lo que hay, esto que llevo en el cuero, pero que si querés saber, también me gusta conocer la gente por dentro, y como te dije, también miro p’al cielo, y me gustan los helados, y también el jazz, el tango, el rock y los conciertos, y que si alguna vez te invito a alguno, me gusta bailar hasta morir y hacerme mierda contra el suelo, y reirme de mí mismo porque “me estoy viniendo viejo”, y porque las cosas que te digo, a veces pueden no llegar a funcionar, porque soy como Tu-Sam, el mismo que decía con descaro que, a veces también ‘Puede fallar’.

Bueno. Eso. Basta para mí, basta para vos, basta para todos. Me voy a despedir, ya me voy, te dejo un beso.

(y no creas que todo lo que digo lo acabo de imaginar, no es “lo pienso y lo resuelvo”. es una idea que tengo desde hace mucho mucho tiempo. tal vez hace uno o dos minutos, o tal vez 5 segundos para atrás.)

Que tengas mucha paz, hoy. Y siempre es hoy, y mañana ya es eterno.

Con mucho amor.
Eclipse

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8 comentarios to “Las cartas que no se escriben solas”

  1. Me gustan las cartas!
    Tengo algunas de un juego que propuse y que quedó trunco… siempre tengo mala suerte buscando compañeros de juegos.

  2. De mandar cartas? Vos sabés que yo siempre intento establecer contacto con los amigos que dejé de ver a través de cartas, pero siempre me terminan contestando vía mail, cosa que me rompe soberanamente las pelotas…
    Y no les escribo más.

  3. Te cuento de qué iba:
    Yo mandaba una carta proponiendo el inicio de una búsqueda o persecución, necesariamente se abría la posibilidad de un viaje imaginario en el que debían suceder cosas para enredar y desenredar un misterio.

    Los dos intentos que hice resularon fallidos, el primero era un tipo que se subía a bordo de un barco, el “Destiny” sin saber muy bien qué hacer de su vida pero con rumbo a Marruecos. Esa vez al menos mi amigo me respondió dos o tres cartas y luego se hartó.
    El segundo juego sugería que mi personaje era el autor de un crimen y obligaba a mi amigo a ser mi cómplice porque de manera indirecta me había insitagado a asesinar a un conocido en común. Nunca me respondieron.

  4. Buenísimo! Noo, yo no podía elaborarlo tanto; sólo me imaginaba que era un tercero el que las escribía y mezclaba lo real, las cosas que me pasaban con algunos datos imaginarios, por ejemplo comentaba discos de bandas de rock que no existen, y nombres de canciones que se me ocurrían, así como nombres de calles y de plazas…estaba buena aquella época en la que sentarse a escribir una carta era un placer que se regaba con un buen tinto o un buen whisky….
    Un abrazo, Walt.

  5. La borgeana idea de comentar obras y lugares que no existen me fascina, tengo por ahí algunas viejas ideas sobre la cuestión.
    ¿No fueron David Bowie y un amigo quienes para probar el snobismo de ciertos grupos organizaron una fiesta en homenaje de un artista apócrifo? Todos los invitados comentaban su obra como si alguna vez la hubieran conocido y al final descubrieron la verdad generando la indignación pública!

    Las cartas fallidas irán a parar a Axis Mundi, cuando encuentre la carpeta que las guarda (mientras más clasifico mis papeles, menos se dónde están).

  6. A mí de Borges me fascinó lo del Diván de Abulcásim el Hadramí, y de cómo cierta gente se puso a escarbar en Bibliotecas buscando al supuesto autor.
    Lo de Bowie no lo sabía, confieso.
    Hace rato que mi malestar emocional, como prefiero llamar a ciertos estados de depre profunda me impide visitarte, o visitar otros sitios que me gustan también, pero prometo que en breve me pongo al día, cuando consiga la famosa pastilla para no soñar que tanto menta Sabina, Joaquín.
    Un abrazo, che Walt.

  7. También ando con ánimo poco comentarista y bastante desanimado para colgar cosas en Axis Mundi, pero dejé un cuentito viejo que me valió una pelea con el protagonista y un premio.

  8. Debe ser el clima, Walt. Este calor mata a cualquiera. No me quiero ni imaginar lo que va a ser el verano.
    Un abrazo, Walt.

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