presentimientos


no

-“Qué hijo de puta…”- , se dijo al llegar, -“me olvidé los puchos con el encendedor…”-
Ya estaba por meter la llave para abrir la puerta de su departamento cuando lo recordó. No importaba. Después de todo, se estaba volviendo un obsesivo de mierda, y cada vez que le pasaba algo así, se ponía nervioso y comenzaba a comerse la cabeza como un pajero.
Ya estaba. Era un encendedor con unos puchos, nada más.
Y la verdad, haciendo un racconto de todo lo que había vivido en ese día, una pequeñez tan insignificante como un encendedor y un paquete de gitanes eran un asunto menor, una cosa de nada.
Así que optó por entrar y ducharse (lo que significaba media hora bajo el agua más helada que pudiera salir de las cañerías), un buen whisky y un buen dvd antes de ir a dormir y soñar cosas inútiles, muerto como estaba del cansancio.
Se fue desvistiendo despacio al entrar, caminando el trayecto desde el living hasta el baño y dejando al mismo tiempo tras de sí un reguero de ropa, llaves, billetera, medias y zapatos.
Como siempre, bah.
Al abrir la llave de la ducha, lo asaltó el primer presentimiento. Se le erizó la piel y pensó “algo va a pasar”. Pero fue un pensamiento muy remoto, como si ése “algo va a pasar” lo hubiera dicho una parte de su cabeza que no fuera de él, como si lo hubiera dicho otra persona dentro de él.
“Algo va a pasar”. Tal vez fuera su conciencia, no estaba muy seguro. Mejor lo olvidaba de una vez.
Dejó el agua correr y fue a poner algo de música. Eso estaba bien. Un buen disco de Miles Davis con Gil Evans y una ducha bien helada.
Y no pensar pelotudeces, que ya era un tipo grande y bien plantado; seguro, exitoso, muy bien posicionado. Pronto se casaría y pasaría a formar parte del círculo de las familias tradicionales argentinas.
Qué más necesitaba?
Eso. Tenía su vida solucionada. No necesitaba nada más.
Durante la exacta media hora que duró su baño, se mantuvo en calma, pensando en la rutina de otro día que ya se le venía encima.
Después de todo, no era fácil lidiar con una empresa como la que él se había puesto al hombro, y en tiempos de crisis, despedir gente era la solución más fácil para manetener su solidez empresarial y el flujo de ingresos intacto.
Así que puso a su cerebro a armar la agenda que de sobra sabía que ya tenía guardada en la memoria del celular, pero de nuevo lo atacó.
“Algo está pasando” dijo una parte de su cerebro que no era él. Y su piel volvió a erizarse.
Notó el cambio de la frase “algo va a pasar” a “algo está pasando”.
-“Qué mierda habrá sido eso?”- pensó, ya un tanto preocupado.
Salió de la bañera y se paró frente al espejo.
-“Tengo un buen semblante – pensó – y no tengo fiebre. Delirando no estoy. Y viejo tampoco, la puta madre que me parió…”-
No pudo evitar reir; de su ocurrencia y de todas las otras cosas que pensaba. Pero al mismo tiempo se dió cuenta de que la risa no había sido espontánea, y que de verdad había algo que lo estaba preocupando.
Así que se vistió otra vez, como para salir, aunque esta vez no fue tan ágil como siempre. Lento, un tanto confundido, advirtió que su cuerpo no podía reaccionar, que su cabeza estaba en otra parte, como si ya no hubiera más que esas palabras ahí, en su interior. “Algo está pasando”.
Pensó en hacer unas llamadas; una a su madre y otra a su novia, como para controlar que todo estuviera bien y no pasara nada realmente. Aunque después abandonó la idea: ya su familia le había hecho notar la poca tranquilidad de la que disponía para lidiar con las cosas más sencillas, justo él, que era un hielo al enfrentar situaciones de riesgo en los negocios; un tiburón, como sus amigos comentaban cada vez que hablaban de él en el café.
-“Mejor no llamo nada…mejor me voy a casa de Gimena.”-  se dijo en voz muy baja.
Así que salió otra vez, ya bañado, dejando tras de sí la ropa que había ido marcando su llegada cuando había entrado a la ducha a “refrescarse”.
Ya en el pasillo pidió el ascensor, y mientras lo esperaba se miraba en el espejo para fijarse quién era él en realidad.
Y era él.
-“Un guacho lindo”-, se dijo sonriendo antes de entrar al habitáculo y pulsar el botón que lo llevaba hasta el subsuelo.
Al llegar a las cocheras, notó que había comenzado a sudar, lo cual era extraño porque no hacía demasiado calor. Qué mierda era eso que sentía? Qué era lo que le pasaba?
Llegó a la camioneta y se subió de un salto, como si tuviera que llegar de urgencia a algún sitio, pero al encender el motor se dió cuenta de que sólo iba a visitar a su novia una vez más, y de paso, a hacerse el pelotudo y preguntarle qué era eso que sentía que no lo dejaba en paz.
Claro que sí. Tal vez ella tuviera la respuesta.

“Algo ha pasado”.
Se revolvió en el asiento de conductor, bañado ya en transpiración, sintiendo el vello de sus brazos rozar las mangas de la camisa. Ahí estaba otra vez. Pero era diferente. “Algo ha pasado”.
Qué mierda era eso que había pasado y que resultaba tan interesante?
Arrancó, y al rato ya subía por Ituzaingó quemando cambios. En cinco minutos estaría estacionando frente al edificio de su novia y entonces recordó una vez más (quién sabe por qué) los puchos y el paquete de Gitanes y subió las escaleras, ya sin esperar el ascensor (después de todo, él tenía llave), y fue llegar al sexto piso, abrir la puerta y ver a su pareja envuelta en llamas, tirada ahí en el piso con un tipo algo mayor, los dos desnudos, cogiendo como locos y fue quedarse sin palabras mientras ella le decía “perdonáme perdonáme” llorando, como hablándole a través de un sueño y fue alcanzar la mesita de café del living y levantar su encendedor y su paquete de Gitanes y su novia que seguía hablando desde un sueño “perdonáme por favor” y el que dejaba las llaves de su novia “nosédónde” y giraba lentamente y cerraba de un portazo y se iba para no volver ni perdonarla nunca más.
“Algo terminó” dijo en voz alta, al llegar a la vereda y respirar el aire denso del verano una vez más.
“Algo terminó”, y él se sentaba a llorar ahí en la camioneta.

Y eso no era ya un presentimiento, no era otra premonición.
Sacó de la guantera una pistola. Y llevándola a su boca, disparó.

Anuncios

11 comentarios to “presentimientos”

  1. Fede: Antes que nada: Muy buena la frase de descripción del blog, me hizo reir muchooo!!!:D
    Aplausos para este escrito! Ay, enserio , asi asi TAL CUAL el caso de esta historia no me ha pasado, pero MAS O MENOS parecido, si…y es bastante cruel. Es que enserio, vaya a saber porque…uno lo intuye. Los presentimientos no son macanas. Hay que seguirlos porque algo de razón tienen!
    Beso Fede!!!

  2. Nene, que te ha pasado, este texto es excelente. Tiene una tensión bárbara, y una velocidad, es bueno, Ché. Felicidades.
    Un beso enorme

  3. UUUUYYYYY!!!!!!!! qué cuento!!!! ¿acerté??? o es un “culo”???? jeje!!!
    Muy bueno. Pero la verdad, la verdad…matarse por unos cuernos???!!!un poco boludo che!(el señor del cuento, digo).

  4. Virgi: Epa, que grossa tu confesión, che… Bueno, yo les doy mucha bola a los presentimientos. Pasa que me rompe mucho las pelotas que casi SIEMPRE sean malos!
    En fin, que parece que a veces somos presa de ellos, no?
    Beso!

    Dejavu: !

    Miriadas: Son los efectos del alcohol, tal parece. Gracias por tus elogios, che Miriadas.
    Beso enorme!

    Muchas…: Hay gente que por mucho menos que unos cuernos se ha tirado debajo de las ruedas del tren.
    O como dijo Buko: “Más de un hombre bueno ha terminado en el arroyo por culpa de una mujer…”
    Beso!
    (Acertaste: es otro culo)

  5. Coincido con Fede muchas: en nombre del amor, a veces se hacen cosas estupidas!

  6. Virgi: …y más de una vez!

  7. terrible. Terrible. terrible. no se me ocurre otra palabra..

    excelentemente escrito. Ahora, la sensación que me dejó…

  8. Viejo: En un principio, el tipito no se mataba, pero después pensé que iría a faltarle algo…
    Aunque el recurso del suicidio es algo trillado, me pareció.
    Qué sé yo…
    Gracias!

  9. sabalero Says:

    todo por unos puchos y un encendedor! capa que se lo merecia si iba a echar gente del laburo, tenia pinta de culiadito.

  10. A lo mejor era un culiadito. A lo mejor era un forro. A lo mejor se lo merecía. Quién sabe…
    Abrazo. Gracias por pasarte.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: