Miguel Angel


esquina

Hay un chico que llora y que alucina que el amor de su vida está llegando.
Preguntále qué ha hecho en éste tiempo con su vida y te responderá que “nada” y va correr detrás de un subte, un colectivo y va a escapar hasta su barrio, los lugares que frecuenta y va a esconder sus pensamientos debajo de las cosas que no tiene y de las otras cosas que nunca va a lograr.
Hay un chico que alucina que las mujeres de la revista para tí son sus amantes.
Preguntále qué hora es y “mañana”, va a decirte; “invitáme un café”, y va a besarte y va a pedirte que le cuentes cómo es vivir la realidad.
No crece desde hace años, y el tiempo se detuvo para él, dentro de él.
No vive en países, no conoce otras fronteras que las de la imaginación y de las cosas que cree manejar con la mirada.
Habla con las plantas y los árboles; los animales que encuentra por la calle son diputados y ministros, la clase dirigente, la clase gobernante, los que siempre están.
Está desnudo por adentro, y siente que todas las personas se han vuelto contra él, preso de su alma adolescente, de sus miedos, de su inseguridad.
Hay un chico que vive encerrado en sueños recurrentes, y se enreda en las cosas que jamás podrá decir. En las cosas que ya prefirió callar.
Habla por teléfonos que encuentra en las veredas y los números gratuitos y oficiales son el cable a tierra necesario, la forma única que encuentra para poder comunicarse, tan solo y aislado como está.
Hay un chico que llora y nunca piensa por qué llora. Hay un chico que no sabe en dónde duele más
Vive en puentes y en zaguanes, y suele ser echado de todos los lugares en los que su ropa ha superado la fecha de caducidad.
“La moda no es la moda”, dice “La moda es excluir. La moda es denigrar”.
Hay un chico que sueña y sueña que tiene diecisiete o treinta y cinco, y la música que sale de la radio am que una vez le regalaron es el puerto perfecto para él, el lugar de donde zarpan los barcos que ya no van a volver nunca jamás.
Hay un chico que sueña y sueña y está solo.
Preguntále adónde ha ido. Preguntále si es que va.
Decíle que me llame, que hoy le voy a contestar.

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10 comentarios to “Miguel Angel”

  1. Él necesita de un amigo y una oportunidad. Me hizo acordar también del principito en su asteroide B612.

  2. Es una maravilla cómo logras que Miguel Ángel sea Miguel Ángel, pero a la vez muchos miguelesángeles y vos y yo, en el solitario abandono de una multitud.

  3. Miguel Angel Reyna existe, es un homeless que suele llamar a mi trabajo alrededor de las seis de la mañana, sólo por el placer de escuchar una voz que no sea la de su reloj. Tiene un reloj de esos en los que la alarma es una voz impersonal de mujer que da la hora. Él suele decir: “Es la única mina que me da la hora…”.
    Le perdí el rastro hace meses, pero unos días atrás volvió a llamar. Me puso muy bien volver a escucharlo.
    A veces fantaseo con encontrarme con él y chucearlo y preguntarle qué es lo que le hizo tanto daño, pero Buenos Aires es muy grande para un pobre pelotudo como yo.

  4. Rochitas Says:

    Me llegó mucho todo su relato.
    Miguel Angel podría ser texto de canción.

  5. Upendi Says:

    Sabia que este escrito tenia de base una experiencia cercana -del segundo tipo, por ser telefónica- jejeje

    Algo más por agregar, creería que no sólo él es Miguel Angel. Hay un “yo” que habita en mi, en ti, en Brasilvaronil, en walterio, en Rochitas, en todos que en algún momento de la semana se aisla, vive exclusivamente de sus sueños -especialmente esos que calla-, se atormenta con sus miedos, se refugia en sus imaginarios y solo escucha el tic-tac, pero no como una marcación formal del paso del tiempo sino como una simple melodía isocrónica.

  6. pobre tipo…

  7. Qué más quisiera yo, que contestaras.
    Un abrazo, Ché y besos

  8. Rochie: Qué sorpresa, Rochitas! Tanto tiempo, che…! Gracias por venir!

    Upendi: Tenés razón, che Upendi. Walt y vos tienen razón. A veces me descubro aislado del resto, haciendo un “paneo”, un racconto de las cosas buenas y malas que he vivido…y sí; me siento un Miguel Angel. Cómo me va a odiar Miguel si por casualidad llega a leer esto..!
    Beso. Y bienvenida.

    Viejo: La verdad…aunque hay veces en que llama de excelente humor, e independientemente de que hayas tenido una noche de la mierda…te levanta el ánimo.
    Abrazo.

    Miriadas: Siempre sabré contestar. Besos mil.

  9. perdón por la brevedad de mi comentario, pero es lo único que me salió… ojalá se le diera otra oportunidad a esa gente, lo merece…

  10. sobre todo él, Fede.
    sobre todo él.
    abrazo!

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