los camiones


No se jode 3

no, guachín; no sos machito hasta que no has estado tan cagado de guita o de rancho, de ropa o de sionpe como para atreverte a ir a descargar esos camiones enormes que vienen con frutas y verduras desde el interior.
no la ves tan clara si nunca te bancaste media res arriba del lomo virgen que tenés, mientras sentís que desde la altura de los riñones y hasta el hueco de atrás de la rodilla baja una descarga, como de electricidad que te hace reputear, porque te deja la pierna dura y dolorida, como si te hubieran apoyado la punta de una faca y te la hubieran mandado a guardar sin preguntar.
no sos tan hampón como decís si nunca miraste al muchachito que te revolea esas cajas enormes de zapatos, desde el hueco oscuro y húmedo de la caja de un camión, si nunca lo miraste al muchachito sonreir ni lo escuchaste decir cosas sucias a las chicas que pasaban por la vereda esa mañana.
-“manooooo…!”-  , te grita, quien quiera que sea que esté arriba de la caja.
y eso significa que te da un descanso, porque va pasando gente o porque va a parar y va fumarse un faso, o porque vio una minifalda, o porque se le ocurrió dejarte respirar cinco minutos. entonces vos te enderezás y tratás de ajustar todas las vértebras, y ya sabés que es medio al pedo. tratás de secarte la transpiración, y ya sabés que es medio al pedo. tratás de sonreir y no te sale, tratás de putear y es medio al pedo. tantas cajas caben en un puto camión?
-“ta linda la gringa, ah? llegá vó ahí, guaso?”-
y vos decís que no, ni a palos, porque ambos saben que en el estado en el que estás, ni siquiera te sale acostarte en una cama sin putear a dios y a todos los operarios, los bien comidos operarios con casco que manejan esas grúas con horquillas y sienten que tienen la pija entre las manos cuando le dan a las palancas.
-“vamoooo…!'”- te dice el muchachito finalmente. y los cinco minutos de descanso se terminan.
y así toda la mañana. y así toda la tarde. desde las 7 hasta las 6.
doble turno. doble escolaridad.
y eso que todavía no te he dicho que ese laburito es el que paga menos; eso que no te comenté que el que descarga es siempre el que está en negro, y cuando vienen los de la AFIP o los del ministerio, armás una casita con cajas y cajas de cajas de zapatos (te parece gracioso, una caja de cajas de zapatos? bueno: existen) y te quedás ahi dentro, bien quietito, sin respirar; los escuchás caminando por el depósito o el sótano o donde chota sea que te alcance la inspección y tratás de respirar lo menos que se pueda y los oís preguntarle al contador “acá qué guardan, aparte de zapatos?” y siempre es la voz de una minita la que habla, y vos pensás que debe estar riquísima si es que trabaja para el ministerio o para la AFIP, pero no vas a salir a hacerte el carteludo, no vayas a salir por el amor de dios.
ya si te agarran en el mercado es otra cosa. te hacés el pelotudo y decís que sos acompañante del dueño del camión, o te mandás a mudar para hacerle el aguante al patrón, para que no vaya a armarse remo.
y así. todos juegan a esconderse, todos hacen trampas.
por qué no?
a eso de las cinco, una taza de café o de té o de mate. ahí el trompa se la juega y se compra los criollos, y están ricazos, y pensás que podrías morfarte dos mil kilos, pero es al pedo pensar eso, tenés que terminar rápido de merendar y hacer la última carguita en los camiones más chiquitos o acomodar lo que chota sea que tengas que acomodar, lo que chota sea que tengas que hacer para quedar bien, para que te vuelvan a llamar.
aunque ya sepas de antemano que el contador te va a llamar.
claro que te vuelven a llamar! siempre te vuelven a llamar!
llegan, llegan, los camiones. pero parece que nunca más se van.
si conseguís salir con vida, aguantáte el viaje en bondi. aguantáte la mirada de las viejas y aguantáte el comentario del viejo puto que controla la pensión:
-“acá vive gente limpia y decente”- va a decirte, y vos no contestás. para qué le vas a contestar? andá a explicarle!
si querés salir a tomarte una birrita por ahí, salí pero volvé bien tempranito, que mañana a las 7 vas a tener que estar aguantandolo al patrón, hasta que venga a abrir la puerta del boliche. la puerta. “sólo personal”.
por eso guaso, vos no la tenés tan clara. vos lo que querés son las pepas con la pipa, el pantalón que te deje media raya del culo afuera y la gorrita de los lakers.
y en vivir te va la vida.
sabés por qué reviento casas, yo? sabés por qué me estás acompañando a reventar?
me estás acompañando porque quiero demostrarles a los viejos de lacoste y cuenta en las caimanes y a las viejas berretas con collares de mil dólares que esto es lo que han hecho ellos de mí. que años y años de “no te metas”  han hecho esto de vos, de todos y de mí. 
treinta años, ya con el puto “no te metas”. vos te la bancás?
 yo me voy a afanar lo que ellos más cuidaban, lo que ellos más querían.
yo me pienso afanar su seguridad.
con la paciencia del pobre no se jode.
meta bala y bala, nomás.
ahora soy yo el que los va a educar.
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11 comentarios to “los camiones”

  1. Muy, pero muy bueno.

    Si quiero reproducirlos en mano de mandioca … ¿a quién menciono como autor? A Cuellito lo habías firmado Nene.

  2. Uh cumpa, mortal. Me encantó.

  3. cuanta verdad amigo, y que bien relatado está.

  4. Mario: Gracias Mario! Gracias otra vez! Sí; firmo como Nene, pero ponelo como quieras o pone la página, nomás.
    Y muchas gracias, de verdad.
    Abrazo fuerte.

    Lilith: Se agradece, Ñera. Vio que a veces las conversaciones sirven de mucho más?
    Beso, ñera.

    Rochies: Gracias Rochies. Por volver a leer y también por comentar.
    Beso grande.

  5. buena puesta en escena, llevadera, me comí el re viaje

    saludos

  6. muy, pero muy buen blog…

  7. Mario: Se agradece profe. Un abrazo de inicio de año.

    Fauno: Cuasi trip, fauno. Menos llevadera es cuando estás ahí, en el ajo.
    Abrazo, che. Buen inicio de año.

    Naty: Gracias Naty. Espero que te pases de nuevo. Beso, che.

  8. La verdad que conozco la escena en carne propia. Mi viejo con supermercado y yo dando una mano cada tanto a descargar camiones de mercadería que llegaban, y muchas veces acompañando al mercado de abastecedores de frutas y verduras. La verdad que es tal cual lo que veía en ese entonces, y sigo viendo cada tanto.

    Un saludo.

  9. cuanta verdad loko!! yo pase por lo mismo!!
    saludos!!

  10. Joe: La verdad es que lo ves y lo seguís sufriendo verdad? Aunque ya no se esté en el ajo…se sufre, el lomo lo recuerda.
    Abrazo, che.

    Leo: Saludos, loco. Gracias por leer. Va abrazo de yapa.

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