fiat polio


tía élida
dejó dos mil cuentas impagas
y un banquete de pastillas en el suelo.
un velorio sin visitas.
un jazmín.
y un par de propiedades
que no me pertenecen,
que hoy no tengo.

tía élida
no supo de las cosas más sublimes.
no supo de las noches, del alcohol.
no supo de aquello que me gusta
lo que ansío hacer y que no debo.
no supo jamás del “fiat polio”
y de esas otras cosas que aprendí
en noches y noches sin estar
cuidándola, a su lado
firme, cuidándola,
a sus pies, en la puta habitación
de enferma,
en el fucking hospital,
su última joda,
el último lecho.

ocho lucas en el último saludo.
tía élida nos cagó la vida
una vez más.
y no me importa:

tengo por bien rezado lo rezado,
tengo por bien servidos los venenos.

2 comentarios to “fiat polio”

  1. tampoco supo de orgasmos, ni de borracheras, ni de conquistas, ni de guerrillas del amor…
    pero (pareciera que) se preocupó porque el banquete de pastillas sea una carga mental (y legal), porque su compañía de celular nos taladre la paciencia y la lógica para poderla dar de baja…

    gracias, gracias por acordarte. se que ella, que nunca se acordó de nada, debe estarte agradecida.

  2. bueno, pero no podés negar que les dejó algo. y no se llevó nada. nadie se lleva nada. parece que tía nunca supo eso…😛
    Abrazoide, Juancho.

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