otras cosas


Sin título

“me gusta ella cuando se ríe y se le forman arruguitas en la cara. ella me gusta también cuando se ríe y se le iluminan los ojitos, y parece que todo lo malo se le borrara de la cabeza y de “la alma”. me gusta cuando me acaricia con el dorso de las manos, y me gusta que tenga esas manías (aunque no muchas, aunque no tantas); me gusta su manía de sacarles las cosas malas a la comida, la paciencia con la que me prepara la comida para que sea sana, me gusta que me cuide las tripas porque algunas veces quiero comerme los residuos (algunos son comestibles!) y me gustó ésa vez que lloró porque yo quise comer un pan quemado y entonces ella lloraba. me gusta cuando me dice qué tengo que leer, porque yo no me acuerdo de leer y entonces se me ha ido ésa gimnasia y prefiero las cosas livianitas, las lecturas no tan pesadas. me gusta que sea “la vieja de lengua” porque me enseña las literaturas y cuando me cuenta que se ha puesto del lado de algunos de sus alumnos de la escuela secundaria. me gusta todo lo que sabe de Borges y de Eco y de todos los demás; me gusta decir “ella es experta en Borges” y que la gente crea que es una mina llena de sarcasmos, con aires de superioridad y de distancia. me gusta que, finalmente cuando la gente la conoce, vea la simpleza de lo que es, la luz que le sale desde adentro y de cómo les hace un aparte a las cosas feas y a las personas de fe mala. me gusta cuando cuida sus cosas, cuando le pone un cuidado especial a la compu, por ejemplo (algunas veces me gustaría explicarle que a las cosas hay que maltratarlas!), me gusta cuando me hace de cenar y que le guste el vino como a mí. me gusta que me confíe cosas de sus cuestiones cotidianas, como imprimirle sus papeles, acompañarla al super, esas cosas chiquititas, esas pavadas. me gusta que siga conmigo aunque yo sea lo que soy (ojalá eso cambie de una vez por todas en alguna vida de mi etapa). me gusta cuando me dice que soy un inseguro y que esté ahí cuando no está y yo estoy siendo inseguro, porque aunque no esté, sigue estando ahí, y me dice que deje de ser tan inseguro y que no mire al piso y que no esconda la cara.
me sigue dando miedo la gente, le diría, pero ahora, cuando me da miedo la gente y ella ya no está, me gusta pensar que ya ya ya está por venir y me quedo un poco más tranquilo. me gusta mucho que me pida que la quiera y que pregunte si la voy a querer para siempre o hasta mañana. me gusta cuando me trata de usted y cuando somos dos y nada más. me gusta que me diga que tengo que hacer algunas cosas sólo porque algunas veces ella no va a estar, o porque son cuestiones las tengo que resolver yo solo sin vueltas ni preámbulos ni nada. me gusta una frase de Haroldo Conti que escribió una vez en la puerta de una casa: “HIC MEUS LOCUS PUGNARE EST, ET HINC NON ME REMOVEBUNT”, porque yo sueño que ésa frase sola ahora es de los dos y de acá no nos mueve nadie ni nada. hay otras cosas, muchas más. pero si ella quiere, podría yo mostrarlas o decirlas sin repetir y sin soplar, que ya no me importa casi nada.”

2 comentarios to “otras cosas”

  1. Espero que, por lo menos, te haya dado un beso… a mi casi casi que me dan ganas!

    un abrazo!!!!

  2. Oh! L’amour!
    Que lindo leerte asi!!!! … parece que la oscuridad se esta yendo.
    Besos, querido!!

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