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en cualquier otro lugar

Posted in Shéneral with tags , , , , , , on 17 noviembre, 2014 by nene

boca_del_infierno_ilust1

en el preciso instante
en que te vas desvaneciendo
en mi memoria,
las cosas comienzan a girar
de una manera aún
más caótica
de la que lo hacían
cuando estabas
hundida acá,
en mis sienes.
con la sensación
íntima
de haber mostrado
toda la estupidez
de la que soy capaz
pero
de haber crecido
tanto
como para dejar pasar
sin reclamar
lo mucho que tu nada,
lo poco que tu todo
es que pienso
en esos días en que sí,
en que creía
que todo era ya definitivo,
que todo era más que suficiente.
por eso,
la satisfacción
de saberme en equilibrio.
por eso, las tormentas
dentro mío,
los infiernos dentro mío,
la tortura dentro mío
y la calma
en cualquier otro lugar.

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vértices

Posted in El mismo verso, Lo siento, Música, Otras cosas, Shéneral with tags , , , , , , , , , , , on 31 agosto, 2009 by nene

sanclemente

vos sabés que yo te busco,
en fotos viejas
y en los libros que me diste yo te busco
¿y sabés que no te encuentro?
vuelvo a poner las fotos viejas en el álbum
devuelvo los libros a las cajas
para ya no verlos más
¿y sabés que no te encuentro?
o sí; algunas veces sí,
te aparecés
en fotos viejas, en imágenes,
en el fondo del espejo
y ahí te veo, convertida
en un recuerdo chiquitito que no duele,
una herida chiquitita que no duele,
un sitio sin espacio que no duele,
un dolor dulce que ya no tiene dolor.
vos sabés que yo te busco
en los vértices que tengo en la memoria,
en mi cabeza, yo te busco
y a veces, sólo a veces
puedo jugar a que te encuentro

otras me hago el pelotudo.
y entonces no.

Acerca de las onomatopeyas

Posted in Otras cosas, Relatos, Shéneral with tags , , , , , , , , on 22 mayo, 2009 by nene

chiber

-“Máquina 9, al fondo”- fue la orden, seca, sin el más mínimo rastro de emoción, de la pibita que atendía el ciber en donde me metí esta tarde.

Cuando andás al pedo en algún lugar porque tenés un par de horas sánguche entre una actividad y otra, te quedan tres opciones: O te volvés a tu casa, si es que andás cerca, o te metés en un bar a tomarte un par de cafés, o directamente entrás en un ciber que no tenga demasiado “olor adolescente” a chequear mails, actualizar el blog (en mi caso), o chusmear a cuánto está cotizando la vida en bolsa.
Hoy andaba lejos de casa, por lo que la primera opción no entraba ni a ganchos en mis planes, y en el barrio en el que estaba, la mayoría de los bares abre de 8 de la noche en adelante, por lo que busqué un ciber (me costó encontrarlo, por cierto) y me metí a ver qué onda con el planeta virtual.
El lugar no estaba feo, las máquinas estaban limpitas y andaban bien; hasta había un viejito como de 80 utilizando el chat, por lo que pensé que estaba bien elegida la posta de descanso y esparcimiento.
Cero drama. Cero pendejo de secundaria con olor a transpiración impregnado en la ropa.
Cero gritos. Paz y calma.
Abrieron la sesión y comencé a navegar por la web, tranqui, pensando en que tenía hora y media para boludear, interesarme por algún artículo que jamás compraré en Mercado Libre y, de paso cañazo, fijarme a cuánto está la guitarra que quiero alcanzar (me afanaron la mía en diciembre. un buen regalo de navidad).
Y todos en paz; se escuchaban algunos soniditos típicos de chat que recibe mensajes o esas boludeces que te hacen temblar la pantalla y que tanto aborrezco, cuando de repente…

-“Porque haanndyasfsy tú, güera; siudfydfahsfdyurtjaaaaaaa…y mi carro; qué bien quedas en él, iygsduysaudyftjhgfsajdhr…aghusggfksduiutikjlkhjl!!!!!!”-

Me di vuelta. Era un nene de unos 15 ó 16 años, con los auriculares puestos y viendo/escuchando un video musical por you tube.
Alcancé a leer Vico-C en el título.
Quiero decir, a Vico-C lo juno sólo por el nombre, su música jamás la oí y ni siquiera sé qué es lo que hace o canta, pero…y los sonidos que emitía este chico? Estaba teniendo un ataque de epilepsia y nadie se daba cuenta?
Creo que miré al viejito que chateaba un par de veces, tratando de que al menos él me diera una explicación, o me dijera “la juventud está perdida”, pero sólo meneó la cabeza, como negando la situación, y volvió a reconcentrarse en su pantalla.
Y de los demás, nadie se dió vuelta o dijo nada.

_”…y tus piernas gutgkdioguyayhgsduio….!!! y me excito de sólo asjdhfiughsfugñpiuga….!”- seguía el pendejito.

Hice el amague de preguntarle qué era lo que le pasaba pero como ya alguna vez me dijeron “qué carajo te meté, vo” no tengo una mierda de ganas de andar haciéndome el buen samaritano, por lo que me quedé mirándolo un rato y después huí despavorido.

-“Quince minutos. Son cuarenta…”-empezó a decir la minita que atendía, pero no la dejé terminar. Puse un peso sobre el mostrador y salí desubicado, medio en orsay.
Ya en la calle me puse a pensarlo bien, y sinceramente, no creo que las letras del tal Vico-C se basen en las onomatopeyas, aunque con ése nombre, tampoco me parece que el tipo sea un dechado de virtudes musicales o compositivas.
-“La culpa es del pendejo…él destruyó la canción”- sentencié finalmente, sin hablar, frunciendo los labios y asintiendo, estirando el cuello hacia afuera un par de veces.
Creo que una vieja se me quedó mirando mientras iba pasando.
Y debe haber pensado lo mismo que yo pensé del pendejito que había quedado allá, en el ciber.

No hay caso. Me debo estar volviendo viejo.
O los cibers se están llenando de gente extraña, por lo menos.
Por lo menos.

No te importa.

Posted in El mismo verso, Lo siento, Otras cosas, Shéneral with tags , , , , , , , , , , , , , on 21 mayo, 2009 by nene

cielo-estrellas

…la ley nunca está de tu lado
si es madrugada.
por más que quieras dormir.
y no te puedas dormir.
(Ulises Butrón – Estatuas de Sal – 1993)

Vos sabés adónde va a dormir hoy ese pibito de 10 años que chupa lentamente y con resignación vos sabés muy bien qué cosa, allá en la oscuridad del Parque Sarmiento, los Viernes por la noche, cuando papá y mamá se han puesto en pedo con ginebra y le han pedido que no vuelva si no trae a casa al menos 20 pesos para el vino y la soda y el pan y la ensalada?
Vos sabés adónde es enterrado ese albañil que no es peruano y que tampoco es paraguayo o boliviano, porque nunca tuvo identidad, y que se vino abajo de un andamio, construyendo en Nueva Córdoba el piso que vos mismo habitarás en breve con tus locas fantasías y tus locas drogas caras?
Vos sabés adónde viven sus patrones? Vos sabías que jamás le comentaron que se caga su mujer y que se caga su familia, allá en Bolivia o en Perú o en Paraguay, y que se cagan sus seis pequeños hijos si el contrato ha sido en negro? Vos sabés si alguna vez le mencionaron algo así como “ART” o “la prepaga”?
Vos sabés qué es eso que se pegotea en las manos y en los jeans de ese pendejo que aspira andá a saber qué mierda de la bolsa, mientras canta canciones de La Mona, graznando como un pato, porque sus bronquios no dan más, porque tanta cantidad junta de tolueno le quemó hace rato cuerdas y garganta? Vos sabés que tiene 12 años y que ya dentro de poco va a volar como los diablos o los ángeles, y que te va a mirar de arriba o desde abajo, siempre sonriendo, siempre cantando “El Marginal” o “La flaca Marta”?
Vos sabés qué es lo que pasa en estos días por la mente del viejo del Paseo de las Artes, cuando se ha mirado las dos gambas y ha alcanzado a ver que ese color verde amarillento es algo fiero, y que el Rawson está lejos para irse caminando, y que es al pedo, que no hay en el planeta persona, animal o algún taxista (los tacheros son una raza más extraña) que lo quiera alcanzar hasta allá, hasta la bajada?
Sabías que él ya se escurrió de que es gangrena?
Vos sabés por qué el Cuellito sintió mojada aquella vez la espalda, cuando estaba reventándose esa casa?
Vos sabés si las balas del cobani de verdad eran de salva?
Vos sabés adónde se llevaron el cadáver del Cuellito?

Qué fue de vos, de mí, de todos?
Qué fue de él y de su madre y de su hermana?

Otra vez me desperté, y ha sido una desgracia. Otra vez me desperté sobre mis huesos, y las pastillas no me duermen ni me calman. Siento el horror transcurrir lento, allá en el Centro y bajar después por La Cañada; siento el pecho apretado con mil bloques de cemento. La oscuridad a plena luz. La bronca y el cansancio.
Las sombras que nos buscan. Las putas y la yuta.
Las cosas que no hicimos y los de más allá de San Vicente, que nos miran, suplicándonos ayuda.
Las noches que se van y que no vuelven.
Y el horror que pasa y que se queda acá un momento, y después se va a la mierda.
Y después nada.

Vos sabés qué ha sido del informe médico forense del tipito que se tapó de polvo en La Calera, sin darse cuenta en ése instante que se moría, se ahogaba y que así de puto fue ése instante, que ni tiempo le dió para rezarle a la Virgen de Urkupiña o a la de Copacabana?
Vos sabés hija de quién es esa piba que compra rifas para el SIDA en calle Alvear de madrugada? Vos sabés de dónde va a sacar la plata para el cóctel? Vos sabés en qué lugar terminará internada?
Vos sabés adónde fueron a parar esos muchachos que tenían la vida hipotecada?

Adónde queda nuestra historia?
Adónde vamos vos y yo?
Quiero saber…
Vamos todos en camino, en línea recta hacia la nada?
Encima va a llover, mirá.
Encima ya se hizo de mañana.

alma

Posted in El mismo verso, Lo siento, Música, Shéneral with tags , , , , , , , , , , , on 1 mayo, 2009 by nene

yoplait

dejáme que te cuente
acerca de los días que pasé, que ya se fueron
dejáme que te diga los recuerdos,
que enumere los momentos, los silencios
las heridas que cerré y que dejo atrás.
dejáme que te diga una vez más
que amo este lenguaje, el de callar,
dejáme que te diga
que no conozco otras palabras
más hermosas que éstas,
las que digo sin hablar,
que no conozco otro tormento
más dulce que estar ciego, en soledad
y que no quiero otros momentos.
que no quiero otro lugar.
dejáme que te diga
cuáles son las pesadillas que olvidé,
dejáme que te cuente
por qué siempre estoy volviendo,
dejáme que te diga
hasta dónde viajé desde mi adentro,
sin salir de aquí, estando quieto,
y hasta dónde puedo ir sin ir.
sin volver.
sin caminar.

dejáme que te cuente
acerca de los días que pasé, que ya se fueron,
dejáme que te diga que es el cielo
saber que has vuelto, estar atento,
poder oir tu voz rompiendo mi silencio;
hora tras hora mirándote sin verte,
estando sin estar una vez más.

 

 

(viajando en la luz, te quiero abrazar…)*

Vos sabés

Posted in El mismo verso, Lo siento, Shéneral with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on 5 febrero, 2009 by nene

augus

“Y si yo muevo al mundo
y por vos gira el mundo
aún podemos darles algo de amor…”

(Rubén Goldín)

 

Sabés que no me importa
que ya no disfrutés
como solías de los Beatles,
que ya no silbes más “Hagamos algo”
que ya no cantes más “Oboi” cuando me ves.
Sabés que no me importa nada de eso,
que ahora me fastidia la distancia,
que me suceden, una a una tus demandas
tus enojos, tus respuestas, tus miradas
de furia y no saber qué es lo que querés.

Sabrás que los espejos
que se quiebran son los míos?
Sabrás que son las sombras que me envuelven,
sabrás que es la tristeza y es vacío
porque yo te quiero siempre niño,
(siempre mi hijo)
y vos querés imaginarte todo un hombre
y el mundo se me pone de revés?

Yo te diría, si quisieras escucharme
que te ofrezco una salida
un negocio, un acuerdo elegante:
Te dejo estar, te dejo hacer tranquilo,
no pienso interrumpir, no vuelvo a molestarte.
Pero si por casualidad
alguna vez necesitás llamarme,
si alguna vez me precisás
porque tuviste miedo,
o porque algunas cosas no te salen,
o simplemente porque (suele suceder)
olvidaste cómo era eso
de cruzar solo la calle
ahí está mi mano,
acordáte, ahí estoy yo,
a tu lado si querés algún consejo,
por si querés llorar, para ayudarte,
ponerte el hombro para ir para adelante,
para estar con vos si llegan tiempos duros,
o si querés que sólo vaya a verte,
si sólo me querés para abrazarme.
Yo te prometo siempre estar
porque te amo,
porque es mi obligación,
porque lo que más me mata es escucharte
cada vez que me decís “papá”
porque el laburo más hermoso que yo tengo
es ser tu padre.

oscuridades

Posted in El mismo verso, Otras cosas, Shéneral with tags , , , , , , , , , , , on 23 enero, 2009 by nene

ohiggins

valdrá el azar cuando la luz
no alcance a trasponer
el umbral de mis pupilas,
de mis ojos.
será la suerte misma
la que guíe aquellos pasos
que intentaré en guardia, acobardado
y mi tacto, siempre alerta
buscará las formas de las cosas
incluso antes de tocarlas.
buscará sentir, mi tacto
antes del roce necesario,
buscará la humedad
necesaria de las sombras
mismas, y en las cosas
sentirá la frialdad final
de esos cuerpos faltos de sol.
valdrá el azar cuando la luz
no alcance a trasponer
el umbral de mis pupilas,
de mis ojos.
es la suerte misma quien será
la que guíe aquellos pasos
que intentaré, siempre acobardado
y sonidos conocidos, habituales
serán mapas de tesoros invaluables
que situarán mi cuerpo,
los restos del naufragio de mi cuerpo
en el sitio más exacto en donde estar.
mis oídos sabrán reconocer esos lugares,
por las voces llegaré por fin a donde fuere,
(trocaré lugar por voces)
y hasta las toses serán indicadores
de hasta dónde seguir
y dónde habré algún día
de parar.
valdrá el azar cuando la luz
no alcance a trasponer
el umbral de mis pupilas,
de mis ojos.
es la suerte misma quien será
la que guíe aquellos pasos
que intentaré, siempre acobardado.
quién sabe acaso
lo que esconderá mi olvido?
y quién si alguna vez
soñaré volver a ver?

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