Archivo para desesperanza

luna de nada

Posted in Shéneral with tags , , , , , on 10 septiembre, 2011 by nene

una luna soñada
en el anverso de las cosas
que van surcando el pecho.
abierto,
un océano de cosas
que podrían haber sido
y que no son
sino las dudas
y los miedos.

lo que nos devora?
ya no sé.
yo ya no siento.

mientras tanto,
lejos de áquí,
dentro de mí,
el resultado de todo
pensamiento muerto,
de todo lo que duele
y que no sé si es cierto.
una luna soñada
en el anverso de su pecho,
en el anverso de las cosas
que atraviesan toda duda,
todo miedo.
y en su vientre
las gotas de la nada
porque yo,
yo ya no estoy.

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las debilidades

Posted in Filosofìa de goma y zapatos veloces, Lo siento, Shéneral with tags , , , , , , , on 27 junio, 2010 by nene

hay que entender a los chicos de hoy. hay que entender su lenguaje, sus modos, su viveza. hay que darse cuenta de que los chicos de hoy carecen de dureza. que los chicos de hoy son como más blandos que lo que fuimos los que ahora vamos directo hacia tacuarembó town. no se arriesgan. no se juegan. los chicos de hoy ni ponen el cuerpo, ni usan la cabeza. los chicos de hoy, parece, tienen miedo a tropezar.
pero son guerreros! ellos, por ejemplo, cantan canciones y consignas contra la policía! aunque después no vayas a ver a nadie, a ninguno de estos chicos jodiendo realmente a un policía. no ponen el pecho a los peligros. los esquivan. los chicos de hoy quieren vivir entre algodones. los chicos de hoy sólo quieren levitar.
los chicos de hoy se revientan la cabeza y los instintos, tomando los venenos que les da algún idiota salido de un mal cuento de cohelo y compañía. los chicos de hoy se creen la pavada que el mismísimo cohelo les contó de el alquimista. ninguno de ellos puede conseguirse realmente buenas drogas. por dios! si los chicos de hoy creen que es droga el polvo inútil que les vende algún tarado en la belgrano, a la altura del mercado de las pulgas, o en cualquier otro lugar!
hoy he estado en un bar, tomándome las horas, mirando a los chicos moverse. mirando a los chicos cantar. y por dios que no ví nada. es decir; adónde está esa energía que tendría que encender, apenas se va el día, apenas es de noche, las luces de toda una ciudad? adónde están los gritos, feroces como el siglo que les ha tocado transitar? nada los estimula. y nada los conforma. no han entendido nada. los chicos de hoy no han captado ni una mierda. ellos no quieren cambios. no necesitan cambios. no los quieren. los chicos no patean el tablero demente de la vida, intentando generar algunos cambios de verdad.
ellos prefieren el shopping.
y comprarvendercomprar.
por eso digo; hay que entender a los chicos de hoy. hay que entender su lenguaje, sus trampas, su modo de actuar. hay que entender sus reglas, sus consignas tan extremas de hacer revoluciones aquí y allá, aunque sin desbordar a la autoridad.
hay que entender sus miedos.
hay que contenerlos. pero por dios! hay algo más cobarde que “necesitar ser contenido” o “que entiendan tu ansiedad”?
esos son los chicos de hoy. los valientes chicos de hoy. inteligencia acumulada, elevada a la enésima potencia. energía acumulada por dos décadas.
las oportunidades que se pierden. y que ya no vuelven más.

No te importa.

Posted in El mismo verso, Lo siento, Otras cosas, Shéneral with tags , , , , , , , , , , , , , on 21 mayo, 2009 by nene

cielo-estrellas

…la ley nunca está de tu lado
si es madrugada.
por más que quieras dormir.
y no te puedas dormir.
(Ulises Butrón – Estatuas de Sal – 1993)

Vos sabés adónde va a dormir hoy ese pibito de 10 años que chupa lentamente y con resignación vos sabés muy bien qué cosa, allá en la oscuridad del Parque Sarmiento, los Viernes por la noche, cuando papá y mamá se han puesto en pedo con ginebra y le han pedido que no vuelva si no trae a casa al menos 20 pesos para el vino y la soda y el pan y la ensalada?
Vos sabés adónde es enterrado ese albañil que no es peruano y que tampoco es paraguayo o boliviano, porque nunca tuvo identidad, y que se vino abajo de un andamio, construyendo en Nueva Córdoba el piso que vos mismo habitarás en breve con tus locas fantasías y tus locas drogas caras?
Vos sabés adónde viven sus patrones? Vos sabías que jamás le comentaron que se caga su mujer y que se caga su familia, allá en Bolivia o en Perú o en Paraguay, y que se cagan sus seis pequeños hijos si el contrato ha sido en negro? Vos sabés si alguna vez le mencionaron algo así como “ART” o “la prepaga”?
Vos sabés qué es eso que se pegotea en las manos y en los jeans de ese pendejo que aspira andá a saber qué mierda de la bolsa, mientras canta canciones de La Mona, graznando como un pato, porque sus bronquios no dan más, porque tanta cantidad junta de tolueno le quemó hace rato cuerdas y garganta? Vos sabés que tiene 12 años y que ya dentro de poco va a volar como los diablos o los ángeles, y que te va a mirar de arriba o desde abajo, siempre sonriendo, siempre cantando “El Marginal” o “La flaca Marta”?
Vos sabés qué es lo que pasa en estos días por la mente del viejo del Paseo de las Artes, cuando se ha mirado las dos gambas y ha alcanzado a ver que ese color verde amarillento es algo fiero, y que el Rawson está lejos para irse caminando, y que es al pedo, que no hay en el planeta persona, animal o algún taxista (los tacheros son una raza más extraña) que lo quiera alcanzar hasta allá, hasta la bajada?
Sabías que él ya se escurrió de que es gangrena?
Vos sabés por qué el Cuellito sintió mojada aquella vez la espalda, cuando estaba reventándose esa casa?
Vos sabés si las balas del cobani de verdad eran de salva?
Vos sabés adónde se llevaron el cadáver del Cuellito?

Qué fue de vos, de mí, de todos?
Qué fue de él y de su madre y de su hermana?

Otra vez me desperté, y ha sido una desgracia. Otra vez me desperté sobre mis huesos, y las pastillas no me duermen ni me calman. Siento el horror transcurrir lento, allá en el Centro y bajar después por La Cañada; siento el pecho apretado con mil bloques de cemento. La oscuridad a plena luz. La bronca y el cansancio.
Las sombras que nos buscan. Las putas y la yuta.
Las cosas que no hicimos y los de más allá de San Vicente, que nos miran, suplicándonos ayuda.
Las noches que se van y que no vuelven.
Y el horror que pasa y que se queda acá un momento, y después se va a la mierda.
Y después nada.

Vos sabés qué ha sido del informe médico forense del tipito que se tapó de polvo en La Calera, sin darse cuenta en ése instante que se moría, se ahogaba y que así de puto fue ése instante, que ni tiempo le dió para rezarle a la Virgen de Urkupiña o a la de Copacabana?
Vos sabés hija de quién es esa piba que compra rifas para el SIDA en calle Alvear de madrugada? Vos sabés de dónde va a sacar la plata para el cóctel? Vos sabés en qué lugar terminará internada?
Vos sabés adónde fueron a parar esos muchachos que tenían la vida hipotecada?

Adónde queda nuestra historia?
Adónde vamos vos y yo?
Quiero saber…
Vamos todos en camino, en línea recta hacia la nada?
Encima va a llover, mirá.
Encima ya se hizo de mañana.

loveless

Posted in El mismo verso, Lo siento, Música, Shéneral with tags , , , , , , , , , , , , , , , on 26 octubre, 2008 by nene

ya ha llovido.
la humedad que se desprende del asfalto
se pega en las paredes y en la ropa,
y van soltando un humo blanco
más que blanco,
las tapas de la epec de la vereda
que alcanzó la lluvia esta mañana.
-‘copiado de película francesa’-,
me sonrío despacito,
y sigo caminando
rumbo al este o rumbo al norte,
que estoy perdido hoy,
o nadie me ha encontrado todavía.

bajo el puente avellaneda
se amontonan los olores
y la mierda de un linyera.
bajo el puente mismo, él acaba de bañarse
en las aguas poluídas del suquía
y se pone sus andrajos,
y me mira sin mirar,
con los ojos ya sin luz,
la mirada ya vacía.
-‘eh, culiah…so’ puto vo’?’-,
me dice, y yo que río
con ganas, y sigo caminando
con rumbo a ningún sitio
directo hacia ningún lugar.

sigo dando vueltas
y a la altura de la rioja
dicen -‘hooola’- los travestis
abriendo bien las bocas, poniéndolas redondas
prometiendo mil placeres que no quiero ni probar,
y me piden ‘un fasito’,
y me tiran varios precios
y lugares, además.
sigo dando vueltas.
-‘tal vez mañana, chicas’-, miento
y después desaparezco
y me alejo en busca
de algo más.

es una canción de amor
sin música ni letra,
la parte gris de la ciudad.
en esta parte de la vida
ha sido todo siempre
más duro que en el centro
(la esperanza siempre es vana),
pero hay algo
de querer volver a la niñez
entre estos hombres y mujeres
que han vivido
dos mil vidas en total.

hay algo en mí, también
(y eso que yo recién empiezo);
hay algo que me dice
que es barro, es mierda, es gris,
es humo, es ‘precios y lugares’.
hay algo que me dice
-‘es duro, esto’- .

pero aquí nadie se ha comido
el cuento idiota de las lágrimas:
toda esa gente hermosa
que zafa y zafa y la pelea
siempre de nuevo
siempre una vez más.

los miedos que le quedan

Posted in El mismo verso, Shéneral with tags , , , , , , , , , , on 23 octubre, 2008 by nene

ella va a salir a caminar
y son apenas
las doce de la noche en ningún lado.
las patas largas de la calle,
que se estiran
hasta más allá de todo el barrio,
la van perdiendo adentro,
muy adentro de su ‘yo’
y ella que no sabe cómo hacer
para volver,
para no volver a ver
al hombre que la espera,
que le cuenta las monedas que le sobran
y le roba los billetes en la jeta.
ella sale a caminar
a las doce de la noche en ningún lado.
la asustan ciertos enemigos,
ciertos tipos de sombreros y disfraces,
ciertos tipos de ‘to serve the public trust’
que después disparan balas asesinas
que después disparan gritos que se pierden
y que van a dar de lleno
en la vida que le queda,
en los miedos que le quedan,
y que ya no sabe
cómo hacer para cuidar.
ella sale a caminar.
son las doce de la noche en ningún lado
y es un día más
o un día menos.
depende de la suerte
y también de la estampita de san jorge
que lleva siempre en la cartera
y que no te va a mostrar.
es una cábala:
creer en algo,
creer que existe alguien,
dándose siempre el lujo
de dudar.

a veces

Posted in El mismo verso, Lo siento, Shéneral with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 21 octubre, 2008 by nene

 

sabés que sí,
que a veces yo también
hundo la jeta en una almohada
y lloro por las cosas que perdí,
y por todo lo que sé
que ya no tiene solución
pero igual me deja un hueco
aquí en el alma?
sabés que sí,
que en ciertas noches
salgo a caminar con rumbo nada
y me voy preguntando a cada rato
si estuvo bien esta vida que viví
si es que soy buena persona
o si soy una cagada,
si estas cosas grises las merezco,
si está bien estar despierto hasta que ya
no queda más que morfar la madrugada?
sabés que sí,
que a veces tengo ganas
de meter la cabeza bajo el piso,
de enterrarme debajo de la cama
y esperar al menos cinco años
hasta que ya no haya más lágrimas?

a veces tengo
esta y otras sensaciones
aquí, dentro del pecho.
a veces siento
que todo lo que hago o vaya a hacer
va a ser inútil.
entonces rezo.
no sé cómo
(tampoco sé el por qué),
pero junto las manos
y bajo la cabeza
en señal de rendición.
y rezo.

y dios nunca contesta,
o yo anoté mal su teléfono
y estoy marcando al pedo
y no haya solución
para absolutamente
nada.

prisiones

Posted in El mismo verso, Lo siento, Shéneral with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on 10 septiembre, 2008 by nene

ya no me gusta tanto
despertarme con el sol
quemándome la cara
y el alma llena
sobre el dorso de mis manos,
vacías,
satisfecho por saber
que he intentado,
que, de un modo u otro
he intentado sacudirme
la mierda que se pega
a mi costado y me lastima,
forma costras,
como al Cristo
la lanza del destino,
en esa parte de la peli
en la que lo mataban.
ya no disfruto como antes
gastar las madrugadas
en busca de respuestas,
no me atraen esas cosas
que perdí;
ya no disfruto descubrir
de qué están hechas.

ya no quiero ni saber de la resaca,
ya no quiero comprender qué es lo que pasa.

hoy quiero para mí
solamente un cielorraso,
los discos de spinetta y los de hendrix,
mi bajo y mi guitarra;
alguna que otra cena,
y estas paredes
que no dejan que se vea
la vergüenza, ni mi cara.
no pido demasiado.
sólo eso.
esconderme sin hablar,
sin preguntar o decir nada;
enterrarme cinco años a leer,
a terminarme aquellos libros que me debo
y por cuestiones pelotudas
no terminaba,
a prenderme mis puchitos
en las sombras de la nada
y a entender que sí,
que quiero verte,
pero no quiero que me mates
si llegás a conocerme
y al fin y al cabo ya no sé
si estás tan preparada.

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