Archivo para planta

Placita

Posted in Otras cosas, Relatos, Shéneral with tags , , , , , , , , , on 4 octubre, 2009 by nene

plazasudamerica

-“Te acordás de la placita esa en Alta Córdoba en donde nos juntábamos a fumar con los amiguitos de Parque Capital? Los guasos se venían desde allá y se quedaban todo el día, hasta la noche, y nos juntábamos en esa plaza a fumar faso y a cantar hasta que a alguna vieja hija de puta se le daba por llamar a los cobanis y ahí se armaba el remo, porque los que vivíamos ahí cerca todo bien, pero los que se venían desde allá de la otra punta estaban en el horno, nadie los quería llevar re locos a su casa, y entonces empezaban a agitar y nos parábamos de manos y había que pelear.
Fue en la placita que te digo en donde esa vez colgamos el gato negro ese que agarramos en la calle; me acuerdo que el Fabito se trepó al mástil y allá lo ató al gato de la cola, el gato se arqueaba entero tratando de zafarse y era al pedo, el Fabito hacía unos nudos marineros de la mierda, y el gato maullaba y se cagaba del dolor y el Paca que decía “Bajalo, Fabito, está cagado del miedo, el gato”, y el Fabito que se cagaba de la risa, relocazo, puestazo hasta las manos, y el Paca que decía “Dale, otela, no seái bosta, bajá el gato” y todos nos doblábamos de risa, un poco por el faso, un poco por la cara de buenito que ponía el Paca; justo él, que a la noche iba a meter caño con nosotros y era el más hijo de puta, justo él ponía esa carita de bebé y le rogaba al otro enfermo del Fabito que bajara al gato de allá arriba y era una cosa de cagarse de risa sin parar, hasta que no aguantó más, el Paca, ver sufrir así al gatito y se trepó al mástil, todo cagadazo iba trepando hasta que llegó a la punta y lo trató de desatar.
Yo no sé si por el miedo o el dolor o por qué mierda, pero el gato le clavó las uñas al Paca, en las manos se ve, y el otro pelotudo que va y se suelta, y allá lo vimos caer al Paca. Y allá fue.
Viste cuando estás morfando pollo con la mano y querés romper un hueso que te jode?
Viste cómo suena? Bueno, imagináte el ruido ese pero diez veces más fuerte, como si le hubieran puesto un micrófono. Así sonó la espalda del Paquita cuando dio contra el suelo.
El pobre estaba despierto, yo no sé cómo mierda es que se dice, conciente creo que se dice, y el pobre nos miraba con los ojos así de grandes y parecía como que no estuviera sintiendo el dolor, el hijo de mil puta y le decíamos “Chabón qué ocotazo, no te hiciste nada” y el culiao que nos miraba y yo no entendía nada y ahí mismo dijo “No siento nada, che culiah” y se notaba que trataba de moverse, es decir, vos lo mirabas a la jeta y te dabas cuenta del fuerzón que hacía el negro y ahí nomás nos empezamos a cagar de risa otra vez más y fue una carcajada larga, y también se reía el Paca y nos cagamos de la risa posta un rato largo hasta que él vuelve a decir “Culiao, no siento nada” y yo no sé si por los nervios o por qué, pero le dije “Levantáte che ocote” y le amagué una patadita en la jeta y el Paca que parece que quiso cubrirse y empezó a gritar que no podía mover nada, que no sentía nada y ahí yo me cagué de espanto, se me vino un quilombo al mate que no daba más, te juro, se me pasó la locura y el bajón y el hambre todo junto al mismo tiempo, era como si nunca hubiera fumado nada, como que estaba recién salido de la cama, mirá lo que te digo, y los otros guasos taban muy puestos, no entendían nada de lo que pasaba y se reían, se reian y ninguno paraba, lo dejaban gritar al pobre Paca.
Yo dije “Eh culiah, parece que se lastimó algo” y todos me decían “Dejá, culiah, no pasa nada” y el otro que gritaba y armaba tal quilombo que parece que alguien llamó a la cana y entonces, sin que nos diéramos cuenta, escuchamos cerca las sirenas y no sabíamos qué hacer, cómo hacer para moverlo a este culiado que gritaba y gritaba, no sabíamos qué hacer para que se callara porque vos tendrías que haberlo escuchado gritar. Entonces no aguanté más y fui y viste esos borcegos que le chorié a mi viejo esa vez que se los dejó y se fue a una obra en La Pampa? Bueno, con esos de punta de fierro le até un patadón en la cabeza, como para que no gritara más y que se desmayara. Le abrí un huecazo en la cabeza y el Paca no se movió más, encima todos me miraban. Con la boca abierta me miraban. Y todos calladitos, nadie dijo nada.”-

-“Uuuuhhh, qué loco….Y entonces qué pasó? Lo pudiste levantar? Adónde lo llevaste?”-

-A ningún lado, chabón. Salí corriendo, me fui a la mierda. Lo dejé ahí con los enfermos esos, hijos de mil puta. Y después me puse hasta las manos con cerveza, Fanta y lavandina allá en las casas. Y después no me preguntés qué hice, porque no me acuerdo nada más.”-

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Aerosoles

Posted in El mismo verso, Lo siento, Otras cosas, Shéneral with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 24 febrero, 2009 by nene

grossograffiti

Decíme,
quién te dió el color,
la flor y las banderas,
los ángeles que se esconden
del mundo en tu cartera,
las mañanas de vientre contra vientre,
corazón a corazón
y el mundo entero en vos y en mí,
en pie de guerra
y los aerosoles color cielo
color paz y color flores
con los que pintás
de primavera mi pared?
Decíme,
quién me hizo amarte
así, si ya sé que no me espera
el último bondi que me pierdo,
el que me lleva por tus piernas,
el bondi que me lleva por tu barrio
hasta tu casa, hasta tu puerta,
ése, el que me lleva de ida y vuelta
hasta donde acaba el mundo
y de regreso hasta mis mierdas
y las cosas que no amo
y que están y sin embargo
no conozco y ya no sé?

Decíme,
si sabés que ya no tengo
más que mil tambores
sacudiendo mi cabeza:
cuándo te venís y me pintás
de color paz esto que soy,
esto que fue?

Pendejo

Posted in El mismo verso, Lo siento, Shéneral with tags , , , , , , , , , , , , , , , on 2 agosto, 2008 by nene

 

Sin nada que hacer en el trabajo,
tratando de tipear lo que me salga,
comienzo a pensar en el por qué
del acostumbramiento al teclado y la pantalla,
el por qué de los laburos estresantes,
de la caligrafía de mierda
que me sale últimamente
y en el por qué no agarrar la puerta
y mandarme a mudar
a la mierda,
como hacía en otro tiempo,
cuando andaba dando vueltas por el barrio
viendo a los chicos en la esquina
mandándose cagadas,
colgando gatos
en el mástil de la plaza,
juntándose a tomar
vino en caja en la vereda,
meando el territorio,
pensando que eran dueños
cada uno de una calle de Altamira,
creyendo que la vida
era eso solamente
y que después no había nada;
como hacía en otro tiempo,
cuando era más pendejo
y podía darme el lujo
de patear desde el barrio
hasta el centro de ida y vuelta
y hablar durante horas de los sueños
de las cosas que pensábamos hacer
y de las realidades
que se nos complicaban,
y pasar la noche en vela
con un paquete de diez de parissiennes
la cerveza que nos fiaba ‘Santo Cielo’
y la imaginación a toda máquina.
En fin,
tratando de tipear lo que me salga
me doy cuenta de que otra vez
comienzo a irme por las ramas.

Ya lo dijo Bernie Neustad:
“No es un día más,
sino un día menos.”

Y desde su casa en Punta
vigilaba las mareas,
las sirenas y las algas
hasta que después
un día no hubo nada.

Planta

Posted in El mismo verso, Lo siento, Shéneral with tags , , , , , on 15 mayo, 2008 by nene

 

puedo hablar de dios y de los días
de estar así non sense
y germinando.
podría disparar
los proyectiles más veloces
las palabras más certeras
descargar en fin todo el veneno
(podría hacerlo si quisiera).

sin embargo la quietud y sin embargo
la quietud y el silencio dentro
adentro mi cabeza
la exactitud y las respuestas
la calle más allá la calle afuera
el ritmo non sense
la gente y el vacío mientras.

puedo sentir el vértigo también
todo se repite ¿lo ves?
todo es lo mismo
y todo vuelve a ser igual a nada
se fermenta
y vuelve a florecer non sense
apenas sin sentido.

puedo hablar de días y de días
de estar así non sense
y germinando
y la calle más allá otra vez la calle afuera
el ritmo adentro mío
la gente apenas más allá
la gente la nada el no sentir
la gente y el vacío.

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