los artistas

Publicado en El mismo verso, Filosofìa de goma y zapatos veloces, Shéneral con etiquetas , , , , , , el 30 mayo, 2012 por nene

está en un “work in progress”.
intenta exorcizar sus penas,
el artista.
no le molestéis:
todo el daño, los fantasmas
que lo acechan
le agobian.
y sufre y se retuerce,
y rueda, caído,
embarrado en tu ignorancia
y en la mierda de sus días.
no molestéis al chaboncito
que pinta, compone,
hace esculturas
o tiene mil
páginas escritas.
sólo él sabe que su arrrte
es lo más grande,
que su arrrrrrrrrte
es lo sublime,
que su arrrrrrrrrrrrte
es del universo todo:
“arrrrte”.
pero “arte” entre comillas.

dadle todo el crédito, cerditos,
dadle todo el cariño que se pueda,
sobre todo, dadle dinero, casa
y comida.
no le dejéis caer,
hacedle el amor como dios manda.
no molestéis al arte, al artero,
al artista,
hacedle un petecito,
una pajita.
que él os diga cuán grande es,
que os diga cómo es que su arte
puede trocar en belleza
vuestro mal,
todo mal,
vuestras heridas.

una patada en las pelotas,
un ejemplo de mierda,
una risa
la virtud
de los artistas.

sin señal

Publicado en El mismo verso, Filosofìa de goma y zapatos veloces, Lo siento, Shéneral con etiquetas , , , , el 29 mayo, 2012 por nene

las revistas y los libros sin imágenes ni letras,
la casa inhabitable, los recuerdos que se van,
el color amarillento de la piel de alguien que ha muerto,
los rostros mongoloides del síndrome de down.
los dolores recurrentes, las fobias, la agonía,
las cosas que aborrezco y no quiero recordar,
los tristes y los locos, los pobres, los sin rostro,
los misterios no resueltos, los que me pienso inventar.
las cosas que robé, lo que he desperdiciado,
los sueños incumplidos, la razón que “no va más”,
el crédito del banco de la risa y la alegría,
los días que no avanzan, los almanaques sin fechar.
la piel que ya no es carne, la rutina que asesina,
los juramentos muertos, las cosas que no están,
los teléfonos callados, los relojes atrasados,
el movimiento continuo de todo lo que hace mal.

editado

Publicado en El mismo verso, Filosofìa de goma y zapatos veloces, Lo siento, Shéneral con etiquetas , , el 29 mayo, 2012 por nene

la felicidad
no son los bares ni las plazas
la tranquilidad no son las putas
o las cosas que no avanzan.
la plena luz no es esconderme
en la oscuridad de un dormitorio,
dos o tres días bajo sábanas.
las cosas ricas ya no son amargas.
lo esencial no es lo concreto;
lo primordial ya no es la nada.

la felicidad es un amor
que ya no está, que ya se va,
que me abandona, que se escapa.
la tranquilidad es la obsesión,
el estado febril y paranoico
que me toca ya es la marca
de los días que no van
y que no vienen y se estancan.
y las cosas que se pudren,
y la mierda que me ensucia
son lágrimas cobardes
que no lloro

porque ya no queda nadie,
porque nadie nunca nada.

******

Publicado en Shéneral con etiquetas , , , el 22 mayo, 2012 por nene

va sobre la garra,
la cautiva
que se inscribe ahí en la carne
con la velocidad de los halcones,
prodigio en vuelo sus muslos descubiertos
dibujados al carbón en la pizarra
de mi mente.
monto un juego
idiota, de ajedrez,
en donde los colores, que son dos
ya no son más que uno.

firmar la paz. aborrecer la rendición.

en cada encuentro
el combate,
el rojosangre,
la extremaunción.
en cada despedida
las lágrimas,
la calma
y el dolor.

la habitación

Publicado en Relatos, Shéneral con etiquetas , , el 5 abril, 2012 por nene

Absolutamente nadie sabía qué era lo que había detrás de aquella puerta.
Cualquiera que caminara por los pasillos sabía que estaba prohibida, que probablemente estuviera sellada, y la llamaban ‘maldita’.
Aunque nadie había intentado trasponerla, el miedo que producían las historias que se tejían alrededor, reprimían toda valentía, toda curiosidad, cualquier intento.
Durante años había permanecido olvidada aquella puerta, como si el hecho de ignorarla, de algún modo produjera un hechizo que terminaba por tranquilizar a todos aquellos que sabían que, en efecto, la puerta estaba maldita.
El resto del viejo edificio funcionaba con aparente normalidad; cientos de oficinas con cientos de empleados públicos en ellas. Bloques y bloques de abulia y burocracia. La apatía que reinaba en todas aquellas reparticiones sólo se veía alterada cuando alguien recordaba u osaba mencionar acerca de lo que ya no se hablaba. Cualquier comentario era sellado con torvas miradas, o directamente, con adustos gestos de desaprobación.
Pero, ¿cómo se había llegado a esas instancias? ¿Quién había descubierto aquello? ¿Es que en realidad se había descubierto, o acaso el misterio había nacido con la edificación? ¿Qué extraños y oscuros acontecimientos sucedían detrás de aquella puerta, para que nadie se animara a hablar de ella?
Había quien se aventuraba con historias de venganzas: un hombre enemistado con un compañero de trabajo espera hasta el horario, y al salir alcanza al otro para clavarle una navaja a la altura del hígado. Otros hablaban de un suicidio, de apariciones que rondaban el lugar y rechazaban cualquier intento de ingreso a todo aquel que no les resultara conocido.
Fantasía o cosa cierta, los registros oficiales del edificio, poco y nada decían acerca de esa oficina que parecía estar clausurada, cerrada al público, negada a toda visita.
Sin embargo, quienes sin pertenecer a la repartición, transitaban los pasillos con cierta asiduidad, comentaban que si bien no habían tenido necesidad de entrar, oían dentro voces, ruidos de objetos trajinados, en fin, signos de alguna actividad.
Alguien deslizó que ya iba siendo tiempo de poner fin a ese misterio.
Alguien deslizó que ya iba siendo tiempo de que alguien se atreviera a entrar. Que el temor fuera dejado de lado y que alguien se atreviera a abrir “eso”.
“Eso”, era la puerta. “Eso”, era lo que nadie se animaba nisiquiera a tocar.
¿Qué clase de extraña brujería había enterrado en un mal recuerdo aquella habitación? ¿Qué clase de secretos escondía? ¿Qué milenario conjuro había desterrado la luz, los pensamientos agradables de aquel sitio?
Llevaba todos esos años cerrada al público, y sin embargo, nadie había preguntado quiénes trabajaban, qué función cumplían, para qué estaban, estuviese quien estuviese detrás de aquella puerta.
¿Y por qué se había estado todo ese tiempo sin averiguarlo?
Quizás a nadie le interesaba saberlo realmente.
Quizás se temía la verdad.
…………………………………………………………………………………………………………………………
La tensión del elegido se sentía en el aire. Por unánime decisión, había sido designado como responsable final de girar el picaporte de esa puerta. Su miedo y su angustia se respiraban a partes iguales en el ambiente enrarecido de aquella oficina pública.
A la hora señalada, el elegido estaba solo. Los demás fingían trabajar, aunque resultaba demasiado evidente que todo el mundo estaba pendiente de la puerta.
A la hora señalada, el elegido era como un muerto que deambulaba sin sentido ni razón.
A la hora señalada, el elegido se aferró nervioso al picaporte.
Todo se sacudió como en un espasmo. Y luego todo se detuvo.
Se podía oir hasta el silencio.
La puerta se abrió.
Dentro, dos cabezas giraron sorprendidas, mirando a quien había entrado.
-Buenos días-, dijeron al unísono. Sólo dos personas.
En el filo del miedo y el alivio, el elegido respondió cualquier cosa, que iba a otro piso, que se había equivocado…
-Hasta luego-.
Y con un suave golpe, la puerta se cerró.
El misterio se había sido resuelto. Dentro de aquella habitación no había nada, sólo dos viejos empleados, hundidos en pilas y pilas de expedientes.
Los miedos, tan reales ellos, construían otras tantas realidades en el alma de la gente.
Los miedos se habían asentado, formando una costra en la razón.
Todos respiraron aliviados, como si un peso les hubiera sido quitado de encima.
La puerta se cerró, y ya no volvió a ser abierta sin permiso.
Lo que nunca jamás se supo fue que la maldad habitaba en ese cuarto, en los corazones apagados de esos hombres, que fingían trabajar, mientras urdían planes para perjudicar o eliminar a quienes les resultaran peligrosos o molestos.

Luis,

Publicado en El mismo verso, Música, Otras cosas con etiquetas , , el 9 febrero, 2012 por nene

Se me murió la música,
la letra, la poesía;
se han ido algunas
de las cosas que yo más quería,
la cadencia suave de tu estrofa,
los acordes,
las palabras carcelarias en tu rima,
se me apagó la luz, la melodía,
la forma dulce que tenías de cantar.

Adónde irán los días este día?
Adónde irá lo que en un momento ya no está?

Yo siento que hoy se ha muerto
mi guitarra,
mi voz también,
y entre otras cosas,
yo siento que se ha muerto
mi sonrisa,
que se han muerto
aquellas cosas lindas
que alguna vez soñé
y que se han ido
porque vos ya no estás más.

vergüenza

Publicado en Shéneral el 25 diciembre, 2011 por nene

anoche me puse encima
la más brutal, horrorosa
y definitiva borrachera
que me pude haber puesto
en varios años.
claro que en lugar
de tomarme un par de rifles
(los rifles, por si no sabés,
es mezclar la coca cola
con uno o dos vinos en caja),
me tomé el tinto más costoso
que pueda comprar la plata,
en el lugar más paquete
en el que haya puesto un pie jamás,
con otra gente nueva
de costumbres diferentes,
códigos variables,
éticas cambiantes,
pareceres inestables,
y caras de nada.

quién soy yo?

ya no sé.
por las dudas

y en honor a todos esos
amigos o enemigos
que ví quedar atrás,
fui con ropa de trabajo,
mirando a todos lados,
como si yo no tuviera el privilegio
de poder entrar.

salud, muchachos, salud.
el vino sigue pegando

menos que antes,
más que siempre.
acá o allá.

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