
escribo en un papel
“mi corazón es un compendio de idioteces,
con aliento a nicotina y vinos malos”.
ya gasté las hojas
de los mil cuadernos que no existen
anotando frases muertas
que te dicen
“que las penas,
los silencios y los ruidos,
que los árboles,
las plazas, los amigos”
y otras muchas que te dicen
“adónde van las aves
que han migrado sin destino?
qué creyeron que serían
las canciones que fueron lado b
en algún disco de vinilo?”
mi cabeza es una puta coctelera
sin nada que mezclar.
un vacío de cosas y emociones
que va a dos mil por hora.
mi cabeza es una mierda,
ya lo sé.
me salvan solamente
las canciones que cantamos,
el reloj,
las ilusiones;
me salvan
los discos de Lebón,
las estaciones.
me salva no saber
acerca de mañana.
me salva no saber en dónde estoy.
y mientras tanto,
allá afuera
las traiciones.
mientras tanto,
allá afuera
las mentiras,
el amor, las ilusiones
las guerras y los odios,
las pasiones.
y mientras tanto,
allá afuera,
allá en las calles,
mientras tanto
en las iglesias y en los bares
mientras tanto
en el cielo y en la plazas.
en los altares,
también lo que yo soy.
y lo que no.














