El séptimo árbol

Mayo 13, 2008 by nene

La verdad? Me importa una mierda que parezca que Alison Goldfrapp canta canciones de Los Beatles con la voz de Nina Persson (la de ‘The Cardigans’).
La verdad? Me importa un carajo que parezca que se pusieron unos cuarenta cartones debajo de la lengua, y que estuvieron escuchando, ‘Magical Mystery tour’,  ’Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ y ‘The White Album’ de los Fab Four sin parar, durante una semana completa.
Yo era una persona normal de nuevo; un tipo que disfrutaba de la música chata a la que me tenían acostumbrado las compañías disqueras, hasta una noche, una noche de la semana pasada, estaba durmiendo en el laburo (merci beaucoup, JJ, por el Tranquinal en gotas nuestro de cada noche) y escuché los tacladitos de la intro de “Happiness”
Y qué te wá decí…! Era como escuchar la intro de “Strawberry fields forever”, de “Magical…” sólo que pasado por muchísimo más ácido. Mucho más retorcido, a la vez que mucho más naïve, mucho más ingenuo…!
Y por supuesto, me levanté al instante preguntando qué carajo era eso.

“Eso” era Goldfrapp. Una banda (un dúo, en realidad) que yo ni siquiera conocía; una banda (dúo, en realidad) de la reputísima madre y a la que, como pasa con todas las buenas bandas (dúo, en realidad), no es difundida como es debido.
Y el disco era “The Seventh Tree”.
Y me hizo click en la cabeza. Y me hizo acá, mirá (señalándome el pecho).
Y se lo pedí al JJ. Y sabés qué me dijo el muy turro? Me dijo, ‘Eh esperá que lo escuche yo…!’, y por turro se lo afané nomás, de ’su’ computadora de laburo (atenti, N.C; JJ mete música en su PC….es motivo de aprecibimiento!!!), y después me lo traje a casa en el mp3, de camulina… Y te digo la verdad..? No podés escuchar “Happiness” sin sonreír, sin pensar que todo está bien, sin olvidarte de las cosas feas que te pasan o te hacen, sin pensar que todo está mucho más que bien…
Bah; al menos, yo no puedo.
Y no; no podés escuchar ninguna canción sin pensar que estás en otra dimensión.

Goldfrapp, para mí se lleva todas las medallas. Olímpicas o no.
Goldfrapp es “la” banda, a partir de ahora, en mi oreja y acá también (señalándome el pecho de nuevo), como lo es Blackfield, como lo son ‘lo Bítle’, como lo es Portishead, como lo es el Flaco Spinetta.
Y propongo a “Happiness” como canción del milenio éste, y del que viene también.
Y del otro, ya que estamos exagerando.
Goldfrapp.

Escuchá! (va video de ‘Happiness’)
Cómo le deben haber quedado las piernas al cristiano éste, por Dios!!

Olvidos

Mayo 12, 2008 by nene

“Cómo derivó en hielo el amor?
Cómo ya no quieres volar?
Cómo es que prefieres quedarte
dormida en un mundo muerto?”

(Luis Alberto Spinetta)

 

 La gente está en todo su derecho
de romperte el alma en mil pedazos,
lastimarte
si sabés que has sido un hijo de mil putas
en algún momento de tu vida.
Tiene derecho a hacerte mierda,
tiene derecho a la venganza,
y a que aprendas que, si hiciste daño a alguien
es posible, existe la posibilidad,
remota o no,
de que el otro, y por pequeña que parezca,
se tome una revancha.
La gente te lastima
porque has sido mala leche,
porque fuiste un cura abusador,
o un asesino, un drogadicto o un ladrón,
o tal vez porque golpeabas a tu esposa;
o la gente te lastima
por aquellas decisiones que alguna vez tomaste
y que dejaban
de lado a las personas que te amaban,
o porque simplemente, un día
decidiste que ya era demasiado
y te fuiste de algún lado
dejando a alguien
librado al más injusto
de todos los olvidos,
a la más injusta
de todas las distancias.

Y hay personas, también, que te lastiman
sin razón, sin argumentos;
personas que saben que te hieren
y disfrutan sin embargo de ese instante.
Hay personas que se sienten muy a gusto
cuando ven tus lágrimas llegar al puto piso
y te dicen ”yo no tuve la intención,
el propósito de hacerte tanto daño”,
sonriendo por dentro, satisfechas.
Personas decididas
a verte derrotado, infeliz,
nervioso o angustiado;
personas que se empeñan
en regalarte abandonos, distracciones,
en devolverte en billetes y monedas
ingratitud, insultos y amarguras
y se sienten bien con ellas mismas
cuando les decís que ya ha sido suficiente
y terminás rogándoles “ya no,
ya basta, ya no más”.

En realidad,
no me preocupan demasiado
las personas que te hieren con motivo;
al fin y al cabo, cuando sos un soberano
hijo de puta
está bien que así se haga.
Son las otras personas de que hablo
a las que en realidad les tengo miedo.
Suelen disfrazarse de madres,
o de padres, o de novias, o de amigas,
suelen rondar por tus cosas y tu vida
pidiendo explicaciones
de todo lo que hacés; y las cosas que tocás,
y hasta el aire que se mete en tus pulmones
termina convirtiéndose en causa
justa para abrirte llaga sobre llaga,
para hacerte más marcas en el alma
de las que creen que podrías soportar.

Es por eso que, a veces,
después de mucho ignorar esas heridas
digo “puta, si yo no me las merezco!”,
y cierro para siempre el corazón,
le echo llave a la razón y a la memoria
y olvido a esta clase de personas
sin importar la comprensión,
el cariño o el amor
que alguna vez les haya dado
o tal vez me hayan tenido.

De tropezones y caídas

Mayo 11, 2008 by nene

Hoy se cayó Guorpress.
Justo en el momento que más lo precisaba.
Ahora ya no lo preciso tanto, al Guorpress.
Y en todo caso, pienso: “Cualquier sitio que te lleve a la felicidad extrema, aunque sea por el lapso de media hora, no merece estar inactivo ni siquiera dos minutos.”

Ahí volvió, el Guorpress.
Pero lo dejo para mañana.